30 enero, 2009

El pecado original

En el siglo IV de nuestra era, san Agustín planteó que el "pecado original" -término acuñado dos siglos antes por Tertuliano- no se limitó a Adán y Eva, sino que se transmite de generación en generación a toda la humanidad mediante el acto de procreación y sólo se redime mediante el bautizo. Tan curioso planteamiento tomó derroteros insospechados y transmitió en ciertos ámbitos la idea de que el acto sexual fue el primer pecado de la humanidad, con todas las consecuencias nefastas que tal doctrina ha tenido para el normal desarrollo de la sexualidad de muchos seres humanos. A esa teoría contribuyó el hecho de que la primera reacción de Adán y Eva tras comer del fruto prohibido fue la toma de conciencia de su desnudez.

En realidad, difícilmente puede ser el sexo el pecado original, cuando el mismo Dios animó a la primer a pareja a procrear y multiplicarse. La toma de conciencia de la desnudez no significa que el hombre y la mujer acaben de hacer el amor, sino que, al ganar la capacidad de discernimiento entre el bien y el mal, saben que han cometido una falta grave y se sienten insignificantes y desprotegidos. La Biblia no dice que sientan vergüenza el uno del otro por su desnudez, sino ante Dios.


Marco Schwartz, "El sexo en la Biblia"

28 enero, 2009

Dibujos de Apollinaire

Por Eduardo Berti


Que el famoso poeta Guillaume Apollinaire tuvo mucho que ver con la pintura no es secreto para nadie. No sólo están sus caligramas (poemas gráficos o “poesía visual”) como inspirada prueba. También su labor como critico (defendiendo a los fauvistas, imponiendo la palabra “surrealismo”) o su ensayo acerca de los pintores cubistas, al que se sigue acudiendo a modo de referencia.

Un libro que acaba de ser editado en Francia muestra otra faceta del vínculo entre Apollinaire y la pintura, ya que presenta por primera vez más de trescientas ilustraciones y bocetos, todos ellos reproducidos en colores. El libro se llama “Los dibujos de Guillaume Apollinaire” (editorial Buchet-Chastel) y los textos adicionales están a cargo de Peter Read y Claude Debon.En su libro, Debon y Read cuentan que Apollinaire dibujó desde niño y nunca dejó de hacerlo, puede que adicionalmente estimulado, ya de adulto, por su núcleo de amigos artistas en París: Giorgio De Chirico, Pablo Picasso, Francis Picabia, Marcel Duchamp, Natalia Goncharova, Sonia y Robert Delaunay, Jean Cocteau.

Lo que más abunda en la obra gráfica de Apollinaire son rostros humanos, bestias imaginarias o soldados. Algunos más acabados que otros, algunos con y otros sin firma o fecha , los dibujos no tienen grandes pretensiones. Son, en su mayoría, como apuntes al vuelo. Algunos aparecen en los márgenes de su correspondencia, otros se mezclan con pasajes de escritura. También están los autorretratos satíricos y las caricaturas.

De acuerdo con Peter Read, pocas cosas fascinaban al poeta como “la asombrosa diversidad humana”.

“Si a todos los niños les gusta dibujar, los artistas son aquellos que, alcanzada la adultez, se niegan a abandonar los lápices y los pinceles”, escribe Read en su introducción. Este fue el caso de Apollinaire, sin necesidad de haber sido un pintor profesional.~

26 enero, 2009

Noches áticas



Aulo Gelio (en latín Aulus Gellius) fue un erudito y abogado romano que vivió un buen tiempo en Atenas. Nació entre los años 125 y 130 y murió alrededor del año 180. En su única obra “Las noches áticas” (20 libros, de los cuales el octavo se ha extraviado) se encargó de recopilar toda clase de anécdotas e informaciones sobre las más diversas disciplinas: desde filosofía hasta historia, pasando por geometría o gramática. Gracias a su labor han sobrevivido fragmentos de obras antiguas que se perdieron con el tiempo.

La siguiente es una traducción mía (bastante libre, por cierto) de uno de los tantos fragmentos de su famoso libro:


El filósofo Taurus, ilustre platónico, citaba ante sus alumnos, para exhortarlos a estudiar filosofía, diversos casos ilustrativos, como este de Euclides, discípulo de Sócrates: “Los atenienses habían decretado que si un ciudadadano de Megara ponía los pies en Atenas, sufriría la pena capital, tan grande era el odio de los habitantes de la ciudad contra sus vecinos. No obstante, Euclides (que era de Megara y que antes de dicho decreto había adquirido el hábito de pernoctar en Atenas para asistir a las lecciones de Sócrates) no se dejó amedrentar. Por las noches, al oscurecer, tomaba una túnica de mujer o una manta colorida y, con la cabeza tapada con un velo, iba de Megara a Atenas para poder así escuchar las lecciones de Sócrates, al menos de forma parcial. Al amanecer, de nuevo bajo el mismo disfraz, volvía a caminar más de veinte millas de regreso a Megara”. Taurus contaba esta historia para terminar diciendo: “Hoy en día, en cambio, son los filósofos quienes acuden a las puertas de los hijos de buenas familias a fin de impartirles lecciones. Permanecen allí sentados, durante horas, hasta que sus discípulos hayan dormido la mona”.

22 enero, 2009

Escribir según Somerset Maugham

El lector de una novela debe querer saber qué le va a pasar enseguida a los personajes en los que el autor lo ha interesado y, si no lo hace, no hay razón ninguna para que lea la novela del todo. Porque la novela, no me cansaré de repetirlo, no debe ser considerada un medio de instrucción o de enseñanza, sino una fuente de diversion inteligente.


No se debe escribir, por supuesto, como se habla; tampoco hablar como se escribe. No obstante, la lengua escrita sólo tiene vida y vitalidad en la medida en que se base con firmeza en el lenguaje corriente.

Somerset Maugham retratado por Graham Sutherland, 1949 (©Tate)


Así como en una novela no se pueden reproducir las conversaciones exactamente como tienen lugar en la vida real, sino que tienen que ser comprendidas de modo que sólo se den los puntos esenciales, concisa y claramente, de igual modo los hechos tienen que estar sujetos a cierta deformación para que estén de acuerdo con el plan del autor y mantegan así la atención de lector. Deben omitirse los incidentes no pertinentes; deben evitarse las repeticiones (y Dios sabe que la vida está llena de repeticiones); las ocurrencias y los acontecimientos que en la vida real estarían separados por un lapso de tiempo tienen, a menudo, que ser aproximados. Ninguna novela está enteramente libre de improbabilidades y los lectores se han acostumbrado tanto a las más usuales que las aceptan como cosas rutinarias. El novelista no puede hacer una transcripción real de la vida, nos pinta un cuadro que, si es un realista, trata de hacer parecido a la vida; y si creemos en él, es que él ha tenido éxito.


William Somerset Maugham, Diez novelas y sus autores
(Traducción de Nicolás Suescún, Grupo editorial Norma)

21 enero, 2009

Dos sueños



Por Liu Jingshu


En el año 326, el primero del período Xianhe de la dinastia Jin, un hombre llamado Xu partió a un viaje muy largo, durante el cual soñó que se acostaba con su mujer. Su mujer quedó encinta y, cuando él regresó al cabo de un año, ya había parido. Ella le dijo que había soñado lo mismo que él decía haber soñado.

Liu Jingshu: Escritor chino (420-589), autor del libro “El jardín de las maravillas”, fue en su tiempo uno de los máximos recopiladores de leyendas.



Este brevísimo relato forma parte de mi reciente antología "Los cuentos más breves del mundo, de Esopo a Kafka", publicada por la editorial española Páginas de Espuma.

20 enero, 2009

Biografía

Sánchez FERLOSIO


Al prenderse mediante un imperdible la carta para el juez ya se estaba tratando como muerto, como si le dijese anticipadamente a su propio cadáver: "Te la voy a prender en la solapa, porque te vas a quedar solo y se te va a caer". Treinta años antes había aparecido en el torno del hospicio con otra carta prendida de igual modo por la mano de una madre ignota.

Rafael Sánchez Ferlosio

(Microrrelato citado por Fernando Valls en su flamante libro "Soplando vidrio y otros estudios sobre el microrrelato español")

19 enero, 2009

Cuento inédito

El diario "Crítica" de Buenos Aires publicó ayer, domingo 18 de enero, un cuento inédito de mi autoría. Se titula "Mendigos".


Las cosas no estaban saliendo como Sol las había previsto. A última hora Maribel llamó para decirle que, como su novio no se sentía nada bien, iba a quedarse a cuidarlo. Maribel con novio. Qué inesperado. Una no puede irse ni un mes de vacaciones sin que pasen hechos curiosos. En la voz de Maribel, para peor, Sol había detectado una ligera alarma y una alegría algo fuera de lugar. Sí, la voz había pronunciado con euforia la palabra mágica. Tres veces. Novio novio novio. Sin tomarse la molestia de citar siquiera el nombre del enfermo. Ahora Sol sabía por Susi que se llamaba Salvador y que tenía veintiocho años. Lo segundo no lo esperaba. Un novio más joven, un novio de su edad, eso esperaba. Pero Susi alzó los hombros, señal de que el fondo le daba lo mismo. Visiblemente a Susi hoy nada le importaba, fuera de su computadora. Era nueva. Al menos eso aseguraba. O al menos Sol no la había visto nunca antes. Todo al revés. Todo fuera de lo previsto. Una que quiere encontrarse con sus dos mejores amigas y sólo lo cumple a medias. Una que quiere hacerlo en su casa, o sea, en la casa de sus padres, y Susi con otro entusiasmo: Mejor vení vos y te muestro mi computadora.

En cuanto Sol comprobó que la computadora de su amiga era portátil, casi le agarra un ataque. No era razón para decir que no podía dejar su hogar. La pobre explicación de Susi: Ni loca la saco a la calle. Que los robos. Que los golpes. La expresión le causó gracia a Sol. La saco. Como si hablaran de un perro. Por otra parte, ¿para qué tener un objeto portátil, si uno no lo saca a la calle? Tan poco lógico como guardar un auto siempre quieto en el garaje...


La versión completa:

http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=17312

Ilustración de Manuel Ameztoy (Buenos Aires, 1973).

18 enero, 2009

Un espacio tan lleno de sombras


Desde Venezuela, Luis Moreno Villamediana y Carolina Lozada, ambos escritores, son los responsables de un blog muy interesante, llamado
500 ejemplares , y dedicado a la lectura y reseña de libros.

El siguiente es el comentario que, bajo el título "Un espacio tan lleno de sombras", Luis M. Villemediana ha hecho en su blog acerca de mi última novela: “La sombra del púgil”.


La idea de la literatura como investigación no se limita a las componendas policiales, como lo saben Onetti, Piglia, Bolaño y Juan Martini; también lo prueba la más reciente novela de Eduardo Berti. La sombra del púgil (Buenos Aires: Norma, 2008) cuenta una historia familiar, una atlética y otra romántica. Sin embargo, esa diversidad de relatos no implica que el texto sea difuso; sobre cada uno de ellos se proyecta la figura del boxeador Justino como referencia o nostalgia. La vida de ese personaje está repleta de incertidumbres y vacíos, y eso es conveniente para esta narración: el asunto fundamental de la novela es justamente la imposibilidad de conocerlo y referirlo todo, lo que justifica la sucesión de contingencias inventadas o sabidas a tientas, y surgidas, justamente, del escudriñamiento. La literatura es aquí el arte de allanar los entresijos con la pura ilusión.

Quizá lo único cierto de La sombra del púgil sea la geografía: en un apartamento de clase media, en Buenos Aires, desde 1976 ó 1977 tres hermanos escuchan durante varios años algunos datos sobre el pasado de Justino. La información principal tiene que ver con su última pelea. En ella venció por decisión a un peleador invicto que se iniciaba en el boxeo profesional. Con el tiempo, ese joven se convertiría en campeón nacional, y aquella derrota era la única tacha en su hoja. La novela examina lo que pudo haber ocurrido más tarde: el monarca obsesionado parece que retó a Justino a una revancha, tal vez ese desquite llegara a organizarse en secreto, a lo mejor Justino en verdad no aceptó. Para los tres hermanos, lo importante era sobre todo el histrionismo de su padre al describir las pistas que apuntaban a uno u otro final, sus especulaciones de escritor postergado por causa de un empleo en el Congreso inútil del gobierno militar. Con esos atisbos conformaban su versión de los hechos y el carácter del púgil retirado.

Esa imagen se iría complicando con otros detalles. El Justino de aquella mínima hazaña deportiva era el relojero y cerrajero que veían cada tanto, probablemente interesado en su tía Aurelia, o acaso el amante oculto de la reverente e irritable tía Berta. Los tres hermanos, a la vez narradores plurales de la obra, nunca podrán saber con seguridad el desarrollo de ese cuento amoroso. Puestos a investigar más de veinte años después, el escamoteo de un legajo de cartas por parte de Aurelia les hará imposible llegar a un desenlace. Tampoco habrá de saberse del todo si tal acción provino del resentimiento o del vago respeto por la reputación de la difunta Berta. Pero lo que se omite, deliberada o accidentalmente, nunca le cierra el paso a la trama: Berti sortea los impasses con la propagación de hipótesis, de modo que las notas marginales, las sospechas, se vuelven aquí una modalidad de construcción y la verdad menos parcial del argumento. Hay unos cuantos enigmas en el centro de la obra, pero el examen de los rastros no lleva a un dictamen concluyente. En tal contexto, la metáfora de la profesión del detective es menos relevante: más que la resolución de un sumario, La sombra del púgil pone en evidencia el misterio como feliz entelequia. De hecho, la falta de certeza permite aceptar la validez de la ambigüedad que se establece entre realidad y ficción:

¿Cuánto inventaba papá? ¿Cuánto podía tener de cierto una historia que, incluso hoy, suena ilógica, impostada, en la boca de Justino? Y, más aún, ¿cuánto inventó a su vez mamá, puesta en los años noventa a rememorar unos hechos que nuestra atención infantil desde luego no retuvo ni podría haber retenido? (p. 91).

La duda, ciertamente, pone en entredicho la plenitud y acuciosidad de la memoria, pero lo que está en juego es menos la noción de fidelidad que la de invención—al final reivindicada. La impostura, como deja entrever la novela, no es un acto inmoral: es, en este caso, un constreñimiento narrativo, casi un legado familiar, inspeccionado con nostalgia. “Cualquier cosa era válida para llenar los huecos de la historia”, admite el narrador numeroso (p. 160).

Entre un Justino y otro transcurre la vida familiar. En la cena, los tres niños oyen alusiones a los viejos pleitos de sus tías, la ambigüedad afectiva del boxeador, el detalle de su mediocre carrera y de su matrimonio, el recuento de cómo se hizo viudo… Esos elementos les sirven para construir un relato que no puede terminar de solidificarse. La novela de Berti, por un lado, resulta una variante anómala del texto policial; por el otro, la indefinición que ella propugna parece el correlato de la inestabilidad vivida en esa época triste y, a la vez, de la realidad suplente, redentora. En este sentido, la sutileza con que Berti sitúa la narración en los tiempos difíciles de la dictadura militar emparienta La sombra del púgil con Los planetas, de Sergio Chejfec. En tal escenario, el discurso literario puede ser el contrapeso de las ominosas desapariciones. Que el padre de los narradores sea un empleado de la administración pública no lo hace un cómplice de la junta de gobierno. El texto nos permite suponer que sus relatos le sirven para velar los eventos exteriores en beneficio de sus hijos. Pero hay un incidente, durante unas vacaciones en Brasil, en el que ese hombre elige no averiguar el paradero de los tres familiares de otros argentinos que también veraneaban. No quería “deberles nada a los gobernantes de turno” (p. 104). Años más tarde, uno de sus hijos reconfigura esa decisión: “sintió el impulso de reescribir lo peor de ese episodio y así fue que ahora, en su versión, papá ayudaba a los dos argentinos de Brasil” (p. 177). La sustitución de un trazado por otro nuevamente se erige como una circunstancia clave en la novela de Berti, sólo que ahora cuenta con implicaciones latentes de crítica política. No quiero decir que la narración apunte a una culpabilidad verificada; lo que se resalta es el recurso de la inventiva conseguida—la responsabilidad del padre, como el desenlace de los episodios de Justino, sólo puede conjeturarse.

La sombra del púgil mantiene la analogía entre ficción y verdad. Los huecos de toda narración pueden llenarse con suposiciones, capaces de enlazar lo doméstico y lo sentimental, lo deportivo y lo legendario. Los testimonios recibidos son meros pretextos para el repunte de la imaginación, sea que ella sirva para el entretenimiento o la protección de un personaje. Con ese argumento, Berti se encarga de promover una literatura fundada en la irresolución: lo que falta lo suple quien cuenta o escribe, en un acto que reivindica la riqueza creativa de la interpretación.


Luis Moreno Villamediana
Ilustración: “J’étais triste d’être boxeur”, Renaud Perrin

17 enero, 2009

Pacino dixit


Recuerdo algo de Caruso que molestó mucho a Toscanini. Este tenía dificultades con un aspecto de Beethoven. Caruso señaló la ventana y dijo: “?Ve esas filas? Han venido a verme a mí, no a Beethoven”. He visto muchos actores tan locos por la fama que se preocupan de ella incluso antes de ser famosos. Disfrutan de los preliminares: “¿Qué haremos?”, se preguntan. “¿Tendremos que mudarnos a otro barrio?”. Les encanta todo eso. A mí me repugna.


¿Te he hablado alguna vez del abrigo que me compré un día que tenía frío? Estaba caminando por la ciudad, debía de ser invierno, y vi un abrigo en un escaparate. Entré, me lo probé, pagué. El vendedor quería hacerle algo al abrigo, así que lo dejé en la tienda para recogerlo después. Pero olvidé donde estaba la tienda. Ahora alguien tiene mi abrigo y yo lo pagué.


Nunca me aburro. Como Einstein. Un día un tipo llegó tarde a su cita con él y se disculpó por haberlo hecho esperar. “Debe de haberse aburrido”, le dijo. Y Einstein respondió: “No me he aburrido, he estado pensando”. A veces me impaciento, pero eso no es estar aburrido.

Estas tres citas pertenecen a "Conversaciones con Al Pacino", de Lawrence Grobel.

15 enero, 2009

El impulso de invención

Carecía de ese impulso de invención que la escritura de ficción exige, esa falta de respeto ante lo que es y la ansiedad ante lo que podría ser. No imaginaba: veía y documentaba, que no es lo mismo. Proust va a buscar detalles a posteriori porque quiere que el pasado le confirme lo que inventa en el presente. Bevilacqua no; a él le interesa el a priori, los hechos como pura narración, sin glosa ni comentario.


Alberto Manguel, "Todos los hombres son mentirosos"

14 enero, 2009

Una noche en un hotel


Slawomir Mrozek (Borzecin, 1930) es un autor de culto en Polonia. Se lo conoce sobre todo por sus obras teatrales, como “Tango” (1964), pero además es uno de los maestros del relato breve. Tan absurdo como irónico, Mrozek cultiva un punzante humor. Antes de darse a conocer como escritor, estudió arquitectura, historia del arte y cultura oriental, y obtuvo cierto éxito como periodista y dibujante satírico.
De 1963 a 1997, Mrozek debió vivir fuera de Polonia. Pasó algún tiempo en Francia e Italia, así como también en América. En 1987 se casó con la directora de teatro mexicana Orario Rosas y la pareja se estableció por un tiempo en México, en una estancia llamada La Epifania. "Una noche en un hotel" pertenece a “El árbol”, uno de sus mejores libros de cuentos. Otros llevan por título "El elefante" y “La mosca”.



Por Slawomir Mrozek



Iba a dormirme cuando del otro lado de la pared llegó un golpe poderoso.

“Ya empezamos”, pensé. “Igual que en la famosa anécdota. El vecino se quitó un zapato y lo dejó caer a suelo. Ahora no voy a dormirme hasta que se quite el otro. Y vaya uno a saber cuánto tendré que esperar a que lo haga”.

Pero grande fue mi sorpresa no bien se oyó, casi enseguida, el segundo golpe.

Estaba a punto de dormir de nuevo cuando detrás de la pared hubo un tercer estrépito que me desveló.

Eso sí que no lo esperaba. ¿Mi vecino acaso tenía tres piernas? Imposible. ¿Había vuelto a calzarse para quitarse el zapato al instante? Poco probable. Por lo visto, concluí, tenía dos vecinos.

Así que ahí empezó mi calvario, como lo había imaginado. Me ayudaba a resistir la esperanza de que pronto el segundo vecino se sacaría el segundo zapato. La noche iba transcurriendo y sin embargo el segundo, o sea, el cuarto ruido no llegaba.

No pude pegar un ojo y a la mañana bajé totalmente exhausto a tomar el desayuno. Ubiqué con facilidad a mi vecino. Busqué al otro, pero nada. Sólo uno. El otro, con seguridad, se había dormido muy borracho y ahora roncaba con un zapato puesto.

- ¿Tiene ratones en su habitación? –preguntó entonces mi vecino-. Yo sí. Tanto ruido estaban haciendo que tuve que arrojarles un zapato, así paraban.

Desde ese día dejé de pensar aferrado a la lógica. Un estúpido ratón tiene más poder que toda la lógica de este mundo. Y la lógica sólo produce insomnio.

13 enero, 2009

El elixir


En abril habíamos empezado a leer “Taketori monogatari” y acabábamos de entrar en la parte más interesante de la historia. “Para proteger a la princesa de los emisarios de la luna, el emperador decide rodear su palacio de soldados. Sin embargo, los emisarios logran llevarse consigo a la princesa. Lo único que ella deja atrás es una carta para el emperador y el elixir de la inmortalidad. Sin embargo, el emperador no quiere vivir eternamente en un mundo donde no esté la princesa. Y ordena que quemen el elixir en la cima del monte más cercano a la luna”. Este es el pasaje que explica los orígenes del nombre del monte de Fuji y, con este pasaje, la historia llega apaciblemente a su fin.

Kyoichi Katayama, “Un grito de amor desde el centro del mundo” (Alfaguara, traducción de Lourdes Porta)

12 enero, 2009

Bola de nieve


Por Ana Mendoza, de la agencia EFE (Madrid)



El poema 'Muere lentamente', atribuido por error a Pablo Neruda, circula desde hace años por Internet sin que nadie sea capaz de detener esa bola de nieve, hasta el punto de que, en España, son muchos los que han recibido esos versos como felicitación 'on line' del nuevo año.

«Muere lentamente quien no viaja,/ quien no lee,/ quien no oye música,/ quien no encuentra gracia en sí mismo./ Muere lentamente/ quien destruye su amor propio,/ quien no se deja ayudar...». Así comienza el poema con el que algunos han querido estos días quedar bien e infundir ánimo de cara a 2009. El problema es que no es del gran poeta chileno, como aseguran en la Fundación Pablo Neruda, donde han recibido numerosas consultas sobre esta cuestión.

«Este poema y otros más se encuentran circulando en Internet desde hace tiempo y no sabemos quién se los ha atribuido a Neruda, pero los nerudianos que hemos consultado no los conocen», afirma Adriana Valenzuela, bibliotecaria de la Fundación.

Porque no es sólo 'Muere lentamente' el único 'falso Neruda' que se encuentran los internautas. También, indica Valenzuela, le suelen atribuir los poemas 'Queda prohibido', que al parecer es de Alfredo Cuervo, escritor y periodista español, y 'Nunca te quejes', cuyo autor ignora la Fundación.

Pese a todo, recitar unos versos del autor de 'Veinte poemas de amor y una canción desesperada' le permite a cualquiera quedar bien, y así debió pensarlo el político italiano Clemente Mastella, líder de la Unión de Demócratas para Europa, cuando hace un año leyó en el Senado el poema 'Muere lentamente' al votar en contra de la moción de confianza al entonces primer ministro Romano Prodi.

Martha MEDEIROS / Pablo NERUDA


Mastella demostró qué fácil es caer en este tipo de trampas y hacerse eco de algo que ronda por Internet, sin detenerse a comprobar autorías. Porque, como la prensa italiana se encargó de aclarar el poema es de la escritora brasileña Martha Medeiros, autora de numerosos libros y cronista de la publicación 'Zero Hora', de Porto Alegre.

Cansada ya de que la gente siga creyendo que 'Muere lentamente' es del poeta chileno, ella misma se puso en contacto con la Fundación Neruda para esclarecer la autoría del texto, dado que esos versos coinciden en gran medida con su texto 'A Morte Devagar', publicado el 1 de noviembre de 2000 en el periódico 'Non-Stop, Crônicas do Cotidiano'.

Medeiros reconoce que no sabe cómo empezó a circular en Internet ese poema como si fuera de Neruda. La poeta y novelista brasileña, de 47 años, no pierde el sueño con estas cosas y asegura que tiene «humor suficiente para reírse de todo eso».

Al final, la fundación coincide con Medeiros en que poco se puede hacer para detener esta bola de nieve en la Red: si uno busca en Google 'Muere lentamente' y lo asocia con Neruda, aparecen 19.100 enlaces.

11 enero, 2009

Meteoritos



Hace un tiempo ya que viajamos con Edgardo Cozarinksy por esto que hemos dado en llamar las “galaxias literarias”. Nuestro primer viaje fue en conjunto y de ello resultó el libro
“Galaxia Borges”, editado por Adriana Hidalgo. El año pasado me tocó a mí la grata y apasionante tarea de recorrer la “Galaxia Flaubert”, libro también publicado por AH.

Ahora, para este año, Edgardo Cozarinsky anuncia una “Galaxia Kafka” que promete ser muy interesante y que incluirá, al final, un capítulo llamado “Meteoritos”, del cual reproduzco (con la debida autorización de E. C., claro) estos fragmentos:

Era una vez una Cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha.
(Augusto Monterroso: "La Cucaracha soñadora", en La oveja negra y demás fábulas, 1969).


Kafka sabía con qué ansia insaciable rondan los muertos a los que todavía no lo están.
(W. G. Sebald: "Kafka im Kino", en Campo Santo)


Si Kafka fuera un autor argentino, sus novelas serían catalogadas como costumbristas.
(Fuente anónima, acaso Carlos Mastronardi, recibido a través de Adolfo Bioy Casares por Francis Korn)


Ilustra esta entrada una foto del manuscrito de "El proceso", obtenida en el recomendable sitio "The Kafka Project":

http://www.kafka.org/

09 enero, 2009

Cinco libros: Gustavo Valle


Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo.
No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.

El voto de Gustavo Valle:

Mi oído en su corazón, Hanif Kureishi
Tras leer "El buda de los suburbios", "Intimidad" y también un libro de cuentos, este libro de Kureishi me impresionó por su honestidad e inteligencia. Se parece un poco a la primera parte de "La invención de la soledad" de Paul Auster, pero acá todo es más dramático y también más ácido. Una desprejuiciada y notable búsqueda del padre.




El discurso vacío, Mario Levrero
Más que raro es rabiosamente contemporáneo. Me temo que Levrero escribió para un lector futuro, y ese lector somos nosotros. Es un modelo de autoficción, escrito antes de que se pusiera de moda teclear frente el espejo.

Vida y época de Mickel K., J. M. Coetzee
Admiro a Coettzee, y en este libro admiro particularmente cómo cuenta una historia terrible, sin concesiones de ningún tipo, sin golpes bajos. Pero tampoco tomando distancias asépticas ni irónicas, propias de nuestra modernidad asustadiza.




Manual del distraído, Alejandro Rossi.
Gran conversador y charlista, dicen sus amigos. Y eso se nota en este libro. Lo releo con frecuencia. Es una escuela de prosa plástica e inteligente. Todo sacado de aquella legendaria columna en la revista “Vuelta”.

El cuaderno de Blas Coll, Eugenio Montejo

Siempre he pensado que este libro de Montejo es como el tratado imaginario que sostiene el resto de su obra. ¿Ficción no narrativa? No es fácil ponerle un cartel. El heroico (a su manera) Blas Coll es como un Robinson que fabrica sus pensamientos como si fueran herramientas artesanales.


Gustavo Valle nació en Caracas en 1967. Ha publicado los libros de poemas "Materia de otro mundo" y "Ciudad imaginaria", y el de crónicas "La paradoja de Itaca". Con su primera novela "Bajo tierra" ganó la Bienal de Novela Adriano González León 2008. Desde el 2005 Reside en Buenos Aires.

Link a su blog:

www.thecuatreros.blogspot.com

07 enero, 2009

La esencia

Kostas AXELOS


Un sabio chino se pasea con su alumno. Cruzan un puente. "¿Cuál es la esencia del puente?", pregunta el aprendiz de filósofo. Su maestro lo mira, y con un solo gesto lo arroja al río.

Kostas Axelos, Cuentos filo-sóficos

06 enero, 2009

La respuesta

Entre Lindholm y Maasbull, distrito de Tondern, había un fantasma que todas las noches vagaba errante con una estaca. A los caminantes rezagados les decía: “¿Dónde tengo que ponerla?”. Un día, un campesino tuvo el valor de responderle: “Pues, ¡pónla donde estaba!”. El espectro le dio las gracias, le dijo que estaba esperando aquella respuesta desde hacía unos cien años, y desapareció.


Historia citada por Claude Lecouteux en “Fantasmas y aparecidos en la Edad Media”

(Existe una traducción al castellano de este libro, publicada por José J. De Oleñeta, dentro de su colección “Medievalia”)

04 enero, 2009

Cuentos y más cuentos



Lo que sigue es un extracto de una larga entrevista publicada en el periódico “El librepensador”, de España, a raíz de la reciente publicación de mi antología “Los cuentos más breves del mundo (de Esopo a Kafka)”, publicada por la editorial Páginas de Espuma.




por Guillermo Arróniz López


En “Los cuentos más breves del mundo”, Eduardo Berti ha preparado una cuidada edición de cuentos breves (micro-relatos) desde la tradición griega hasta los comienzos del siglo XX, escritos en lengua no castellana.


EL LIBREPENSADOR: ¿Por qué el cuento? ¿No es más rentable publicar novela?

EDUARDO BERTI: El cuento es un género que me apasiona y, aparte de esto, resulta ideal para una antología. No hablemos ya de los cuentos ultrabreves, ya que permiten abrir un arco amplio y diverso. En cuanto a la la rentabilidad, habría que hacerle esta pregunta a mi editor, Juan Casamayor, y a su editorial Páginas de Espuma, que se ha especializado en el cuento, a pesar de lo recomendaría la ortodoxia, y no le ha ido para nada mal.

EL: Si no me equivoco son ciento ochenta y cuatro cuentos, desde Esopo a Kafka, como señala el título, excluyendo textos escritos en castellano y mayormente el siglo pasado. ¿Por qué estas acotaciones?

EB: La exclusion de textos en lengua castellana se explica en el prólogo, y es que, personalmente, pienso que en los últimos tiempos abundaron excelentes antologías del cuento hiperbreve moderno y/o contemporáneo en lengua castellana, pero poco y nada de lo restante. En cuanto a la otra acotación (los textos llegan hasta los albores del siglo XX), hay un motivo que no voy negar: que estos cuentos son de dominio público (no hay que gestionar los derechos, las autorizaciones, etc) y eso simplificaba y volvía factible la concreción del libro. No obstante, esta no es la única razón, ni mucho menos la central. La razón principal es que esta antología pretende mostrar los “ancestros internacionales” de la microficción, y Kafka es un límite claro, ya que a partir de sus textos hiperbreves la llamada micronarrativa empieza a tomar cuerpo de forma mucho más consciente.

EL: ¿Qué criterios has seguido para seleccionar los textos?

EB: En primer lugar, he elegido cuentos que no tienen más de 300 o a lo sumo 350 palabras (me he traicionado a mí mismo, lo sé, en unos pocos casos… no pude evitarlo). En segundo lugar, he tratado de que la selección sea de lo más variada: en épocas, en estilos, en nacionalidades, como también en las diferentes formas de abordar el difícil arte de la hiperbrevedad narrativa. Hay fábulas, hay textos próximos a la anécdota, al chiste o al aforismo, hay diálogos, hay “casos extraños” (la llamada paradoxografía) que bordean lo fantástico, hay viñetas más bien líricas, hay historias que provienen de los cuadernos de apuntes de ciertos escritores, etcetera.

EL: ¿Cuál ha sido el cuento que más te ha dolido dejar fuera?

EB: Me hubiese gustado incluir más cuentos de ciertos autores, no lo niego. Pero preferí la variedad, porque quiero creer que si un lector curioso encuentra interesantes los cuentos que escogí (por dar unos ejemplos) de Leone Battista Alberti, de Pu Song Ling, de Claudio Eliano o del “Filogelos” (los chistes antiguos de los griegos), siempre podrá investigar por su cuenta. Eso deseo, al menos. Que esta antología sirva, asimismo, como plataforma de lanzamiento hacia otros libros.


http://www.ellibrepensador.com/2009/01/01/entrevista-a-eduardo-berti-cuentos-y-mas-cuentos/

03 enero, 2009

Del jardín de Yourcenar



Tres poemas de Marguerite Yourcenar, pertenecientes a un libro poco conocido entre los lectores de lengua española:
Ecrit dans un jardin (Escrito en un jardin), publicado en 1980 por Editions Fata Morgana, París.

Traducción de Eduardo Berti


La couleur est l’expression d’une vertu cachée.

El color es la expresión de una virtud oculta.



Certains oiseaux sont des flammes.

Ciertos pajaros son llamas.



Un jardinier me fait remarquer que c’est en automne qu’on perçoit la vraie couleur des arbres. Au printemps, l’abondance de la chlorophylle leur donne à tous une livrée verte. Septembre venu, ils se révèlent revêtus de leurs couleurs spécifiques, le bouleau blond et doré, l’érable jaune-orange-rouge, le chêne couleur de bronze et de fer.


Un jardinero me hace notar que es en otoño cuando se percibe el color verdadero de los árboles. En primavera, la abundante clorofila les pone a todos una librea verde. Llega septiembre y se muestran cubiertos de sus colores específicos, el abedul rubio y dorado, el arce amarillo-naranja-rojo, el roble color de bronce y de hierro.

01 enero, 2009

Felicidades


En un blog llamado "I Am The Walrus" he tropezado con un dato, tomado de un informe de la National Geographic Society : m
enos del 35 % de la población mundial celebra el año nuevo el 31 de diciembre.


Los musulmanes han celebrado el último año nuevo el 28 de diciembre de 2008.

Los chinos lo celebrarán el 26 de enero de 2009.

El próximo rosh hashaná judío cae a fines de septiembre, sin hablar del año nuevo vietnamita (que coincide con el chino), del Losar (año nuevo tibetano), el Nouruz (año nuevo iraní) o el año nuevo mapuche (we tripantu) o aimará.


Estadísticas y curiosidades aparte, muy feliz año nuevo para todos los lectores de este blog. Y muchas gracias a quienes han enviado saludos y mensajes.

¡Que tengamos el mejor 2009 posible!