30 marzo, 2010

Escribir según Theodor Adorno


Theodor ADORNO


Primera medida precautoria del escritor: observar en cada texto, en cada pasaje, en cada párrafo si el motivo central aparece suficientemente claro. El que quiere expresar algo se halla tan embargado por el motivo, que se deja llevar sin reflexionar sobre él. Se está "con el pensamiento" demasiado cerca de la intención y se ovida decir lo que se quiere decir.


Ninguna corrección es tan pequeña o baladí como para no realizarla. Entre cien cambios, cada uno aisladamente podrá parecer pueril o pedante, pero juntos pueden determinar un nuevo nivel del texto.


Cuando muchas frases parecen variaciones de la misma idea, a menudo simplemente significan diferentes tentativas de plasmar algo de lo que el autor aún no es dueño. En cuyo caso debe elegirse la mejor formulación y con ella seguir trabajando.


El escritor no puede aceptar la distinción entre expresión bella y expresión exacta. Ni debe creerla en el receloso crítico ni tolerarla en sí mismo. Si consigue decir lo que piensa, en ello hay ya belleza.


El fárrago no es ningún bosque sagrado. Siempre es un deber eliminar las dificultades, que sólo surgen de la comodidad en la autocomprensión.


Theodor W. Adorno, "Minima moralia"

29 marzo, 2010

Werner

Leo MASLIAH


Werner era ignorante, inmoral, morboso, sórdido, mentiroso, feo, malpensado, sucio, execrable, pervertido, impuntual, lujurioso, porfiado, haragán, egoísta, académico, desordenado, inhábil, detestable, mezquino, huraño, holgazán, intrigante, creído, lascivo, desatento, inmundo, culturoso, avaro, soberbio, presuntuoso, insensato, trasnochador, malviviente, vanidoso, antipático, demasiado pagado de sí mismo, torpe, desconfiado, tramposo, estafador, avieso, desabrido, irascible, fatuo, obstinado, vicioso, displicente, mugriento, abstruso, depravado, cruel, chismoso, grosero, despiadado, soez, intrigante, presumido, testarudo, perverso, descarado, tacaño, glotón, vago, informal, quisquilloso, intratable, engreído, malicioso, suspicaz, malcriado, necio, entrometido, jactancioso, fullero, senil, descortés, atolondrado, fanfarrón, insufrible, terco, desleal, indmaduro, ruin, maleducado, simplón, incapaz, desvergonzado, pérfido, fluctuante, cargoso, lerdo, rústico, descocado, receloso, esquivo, hostil, atropellado, enredador, infame, adulador y malhablado. Es una suerte, hija, que no te hayas casado con él.

Leo Maslíah, "La Tortuga y otros cuentos"

www.leomasliah.com

28 marzo, 2010

Eric Rondepierre


En su serie "Seuils", el francés Eric Rondepierre hace dialogar en una misma imagen a fotografías propias y fotogramas extraídos de antiguas películas. Los actores en blanco y negro son como apariciones en el mundo actual, y en otros casos (más inquietante aún) parece ocurrir al revés: que los personajes actuales son fantasmas coloridos en un mundo en blanco y negro.

En otras series de su obra, Rondepierre trabaja con el antiguo cine como todo material: desde lo que él denomina "excedentes" (cuadros negros accidentalmente intercalados, intertítulos, etcétera) hasta la serie "Précis de décomposition" en la que se apropia de ciertos fotogramas de viejos films mudos corroídos por el tiempo. Por ejemplo:



Ver más:

http://www.ericrondepierre.com

24 marzo, 2010

El deseo de la viuda


Gian Francesco POGGIO BRACCIOLINI



Una viuda le dijo a un vecino que, aun cuando le importaba poco y nada lo que sucedía en el mundo, de todos modos deseaba encontrar a un hombre tranquilo y de edad avanzada, más por la compañía que éste pudiera brindarle que por el placer de la carne.


El vecino se comprometió a conseguir un hombre que respondiera a esta descripción, y al día siguiente le anunció a la viuda que había hallado a alguien perfecto: a un anciano eunuco.


—Un hombre así no lo aceptaré bajo circustancia alguna –exclamó la viuda—. Es que si llegáramos a reñir, como suele ser el caso entre hombres y mujeres, no tendríamos manera de hacer las paces.


"Liber facetiarium" (Poggio Bracciolini)


Gian Francesco Poggio Bracciolini (1380–1459) fue un destacado humanista italiano. Amante apasionado de los libros, llegó a reunir una verdadera colección de literatura clásica. También escribió algunas obras, entre ellas una colección de cuentecillos cómicos que tituló “Liber facetiarum”. Aunque Poggio era secretario del papa Bonifacio IX, muchos de sus cuentos son altamente eróticos.



22 marzo, 2010

De James a Faulkner

Marcelo COHEN


Para estos escritores (Henry James y Joseph Conrad), como para Faulkner mismo, lo central en la novela es el problema del narrador, el punto de vista. James medita estos asuntos a partir de Flaubert y de todo lo que Flaubert suscitó en autores como Turgueniev y otros, por un lado, y a partir de una tradición inglesa que incluye a novelistas como Jane Austen. Ideas como la del foco de conciencia o aquello que algunos críticos han llamado el narratario –el personaje que es receptor de fragmentos de historias que esconden una verdad y que se encarga de reunirlos, de darles una relativa organización gracias a la cual puede apuntar hacia esa verdad para intentar desvelarla– son invenciones de Conrad a partir de las ideas de James sobre el punto de vista. Faulkner llevará este procedimiento al extremo, porque su trabajo se inscribe en un clima de dislocación de la realidad por obra de las ciencias sociales y empíricas.

Faulkner se ocupa de la novela en un momento en que el mundo de las ideas, de los intelectuales, ya ha tomado conciencia de que lo real es algo mucho más problemático, inaprehensible y disperso que lo que piensa el positivismo. Por otro lado Faulkner –y esto es lo que hace de él un autor crucial para alguien que se inicia en la escritura–, a diferencia de sus coterráneos, se nutre de fuentes poéticas que ya no son las referencias de la poesía inglesa romántica –como en el caso de Scott Fitzgerald– sino los simbolistas más radicales como Mallarmé. A partir de esto, Faulkner incorpora la idea de que también en la novela la palabra podía ser suscitadora y dirigida a las evanescencias más que a la referencialidad. Eso que se llama la 'poesía', la 'lírica' de Faulkner creo que no es otra cosa que la voluntad de ser impreciso".


Marcelo Cohen entrevistado por Guillermo Saavedra. "La curiosidad impertinente" (Beatriz Viterbo, 1993).

20 marzo, 2010

Una partida de billar



Estaba sentado en el salón del hotel, leyendo un número atrasado del South China Times, cuando la puerta del bar fue abierta un tanto bruscamente y apareció en su vano un hombre muy alto y delgado.

—¿Quiere usted jugar una partida de billar? -me dijo.

—¡Encantado!

Me levanté y fuí con él al bar. Era un pequeño hotel de piedra, de aspecto algo pretencioso, y era administrado por un mestizo portugués que fumaba opio. Las personas que allí se alojaban no alcanzaban a media docena: un funcionario portugués y su esposa, que aguardaban el barco que los llevaría a una colonia distante; un ingeniero de Lancashire que pasaba todo el día bebiendo con gesto adusto; una dama misteriosa, ya no joven, pero de apariencia voluptuosa, que sólo venía al comedor para la hora de las comidas y regresaba inmediatamente después a su habitación, y ese extranjero, a quien yo no había visto antes. Supuse que había llegado esa noche en un barco chino. Era un hombre de algo más de cincuenta años, enjuto como si los soles tropicales hubiesen secado toda la savia de su cuerpo, de rostro color rojo ladrillo. No me resultaba fácil de situar. Podía haber sido un capitán de barco sin trabajo o el representante de alguna firma extranjera de Hong Kong. Era muy callado y no respondió en absoluto a las casuales observaciones que hice en el transcurso de la partida. Jugaba al billar bastante bien, aunque no perfectamente, pero era un compañero de juego muy agradable; y cuando embolsó mi bola, en lugar de dejarme un obstáculo doble, me concedió una razonable jugada. Pero jamás hubiera vuelto a pensar en él nuevamente después que terminó esa partida, si de repente, rompiendo por primera vez su silencio, no me hubiese efectuado una singular pregunta.

—¿Cree usted en el destino? -inquirió.

—¿En el billar? -repliqué, no poco sorprendido ante su observación.

—No, en la vida.

Yo no deseaba responderle seriamente.

—No podría afirmarlo.

Efectuó su tiro. Hizo una pequeña pifia. Luego, mientras pasaba tiza a su taco, dijo:

—Yo sí. Creo que si las cosas se aproximan hacia uno, no es posible eludirlas.

Eso fue todo. No dijo nada más. Cuando terminamos la partida se fue a acostar, y jamás he vuelto a verlo nuevamente. Jamás sabré qué extraña emoción lo impulsó a efectuar esa repentina pregunta a un desconocido.


William Somerset Maugham, "
Estampas chinescas"



19 marzo, 2010

Reencuentro




Luis Alberto Spinetta, Emilio del Guercio, Edelmiro Molinari y Rodolfo García se reunieron para tocar "Muchacha ojos de papel". Los cuatro integrantes originales de Almendra se juntaron, luego de casi tres décadas, para interpretar una de las composiciones mas bellas de la canción popular argentina.

El histórico reencuentro se realizó en el marco de la serie "Cómo hice...", que conduce Emilio del Guercio por Canal Encuentro, de Argentina:

http://www.facebook.com/video/video.php?v=1339492933098



video


Por Eduardo Berti

El pasado mes de enero pasado se cumplieron cuarenta años de un momento fundacional para la música argentina. En enero de 1970, dos grupos de rock o de "música beat" (Manal y Almendra) editaron sus primeros álbumes: sus respectivos debuts con un “long-play”, luego de un puñado de simples publicados en los meses previos. Nada fue igual luego de “Porque hoy nací”, “Informe de un día” o “Una casa con diez pinos” (Manal), ni tampoco luego de “Figuración”, “Laura va” o “Plegaria para un niño dormido” (Almendra). Estos dos álbumes, que vinieron a sumarse a la tarea pionera de Los Shakers y de Litto Nebbia con Los Gatos y que encontraron ecos en Moris o en Vox Dei, impulsaron un movimiento que pronto conoció otros nombres (desde Gustavo Santaolalla hasta León Gieco) y aún perduran como testimonio vigente de los primeros pasos de dos compositores excepcionales (Javier Martínez en el caso de Manal, Spinetta en Almendra), dos de los pocos cuyas letras (como ocurre también, en el marco del rock argentino, con Miguel Abuelo o con el "Indio" Solari) pueden leerse con placer, en un papel, independientemente de la música.

Fue y sigue siendo usual oponer a Manal y a Almendra, como quien opone a los Rolling Stones y a los Beatles. El trío Manal (Martínez, Claudio Gabis y Alejandro Medina) ofrecía una música cruda y unas letras de imágenes “comprensibles”: “Vía muerta, calle con asfalto siempre destrozado, charco sucio...”, mientras que Almendra (Spinetta, Emilio del Guercio, Edelmiro Molinari y Rodolfo García) retrataba “mares de algodón” o “dedos que se vuelven pan” y postulaba hipótesis de otras posibles formas de realidad: “Figúrate que no eres más un hombre”, “figúrate que pierdes la cabeza”.

Desde luego que pintar a la ciudad y al suburbio como lo hacía Manal no excluía, de ninguna forma, los aciertos poéticos y las metáforas brillantes: “Y la grúa, su lágrima de carga inclina sobre el dock” (“Avellaneda Blues”). En sentido inverso, lo “volado” de Almendra no impidió una reflexión sobre la alienación urbana: “Tanta ciudad, tanta sed y tú, un hombre solo”. Las cosas no son tan tajantes, ni tan simples. Y, en tal sentido, si bien uno de los aportes de Spinetta fue su corte con cierto naturalismo, esto no equivalió a un corte total con el tango, mucho menos con lo más osado de éste. En la "voz de gorrión" de "Muchacha ojos de papel" se reconoce la "voz de alondra" del tango "Malena" (Troilo-Manzi). En los arreglos de voces de “A estos hombres tristes”, de Almendra, hay innegables ecos de la ópera María de Buenos Aires, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, quien entonces se atrevía a usar palabras como “supersport” en un género no siempre tan permeable. A lo mejor, puestos a buscarle un ancestro tanguero a Spinetta, éste haya sido Homero Expósito, como llegó a afirmar alguna vez Charly García. Ambos, Expósito y Spinetta, se vieron influidos a las claras por las vanguardias poéticas (el surrealismo, sobre todo); ambos osaron imágenes inusuales y exquisitas: “Los caballos del día sudan de pronto frente a mí” (Spinetta); “Trenzas de color de mate amargo que endulzaron mi letargo gris” (Expósito). Tan sólo las primeras letras de Miguel Abuelo (“Mariposas de madera”) pueden compararse por su osadía.

Fragmento de un texto más extenso, consagrado a Luis Alberto Spinetta y publicado a fines de 2009 en Radar, Página/12, Argentina:

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-5718-2009-11-29.html

17 marzo, 2010

Cómo volver a la tierra

Lin YUTANG


Un hombre que estaba en el infierno, a punto de ser reencarnado, dijo al rey de la reencarnación: "Si quieres que vuelva a la tierra como ser humano, iré solamente según mis condiciones".

"¿Y cuáles son éstas?", quiso saber el rey.

El hombre repuso: "Debo nacer como hijo de un ministro del gabinete, debo tener diez mil acres de tierra en torno a mi casa, y estanques con peces, y frutas de todas clases, y una bella esposa y bonitas concubinas, todas buenas y amantes, y habitaciones llenas de oro y de perlas, y sótanos repletos de cereales y cofres colmados de dinero, y yo mismo debo ser un gran canciller o un duque de primer rango, y gozar de honores y ser muy próspero y vivir hasta los cien años".

A lo que el rey de la reencarnación respondió: "Si en la tierra pudiese haber una suerte así, pues me reencarnaría yo mismo, en vez de hacerlo para ti".

Lin Yutang, "La importancia de vivir"


15 marzo, 2010

Odiadores


En esa época –eso lo recuerdo muy bien- no tenía ni un enemigo de mi obra. Y yo era consciente de que necesitaba que hubiera algunos, porque podían ser muy útiles: un estímulo, un motor para la creación.

Hoy en día, a veces, cuando estoy escribiendo y me hallo en algún punto álgido o epifánico de mi texto, me viene a la cabeza un lector enemigo, uno de esos odiadores que dicen que hago metaliteratura y no sé que otras clasificaciones más, todas tan estereotipadas. Y me digo (mientras inscribo en mi novela alguna frase que juzgo muy propia de mi estilo): “¡Cómo le va a cabrear esto!”. La simple idea de que al odiador le voy a sacar de quicio me estimula de forma grandiosa, me ayuda a seguir adelante, a seguir creando.


Enrique Vila-Matas, fragmento de un extenso y agudo reportaje hecho por Miguel Angel Muñoz para "El síndrome Chejov".

Versión completa: http://elsindromechejov.blogspot.com/



14 marzo, 2010

Falsa invasión


Una estación de televisión en Georgia pidió disculpas por el pánico que provocó al difundir, en un falso reporte, que tanques rusos invadían el país, habían entrado a la capital y que, además, el presidente había sido asesinado.

Georgianos atemorizados inundaron los servicios de emergencia con llamadas telefónicas. Se saturaron las redes de telefonía celular y mucha gente salió con apuro a la calle.

El informe transmitido el sábado 13 de marzo por la noche recordó a la gente la breve guerra entre Rusia y Georgia en 2008.

Aunque el reporte fue introducido como una simulación de posibles eventos, muchos georgianos se perdieron la advertencia, señaló Tom Esslemont, corresponsal de la BBC en la capital, Tbilisi.

La cadena televisiva dijo que su objetivo había sido mostrar lo que llamó la "amenaza real" de cómo podrían desenvolverse futuros eventos.

Sin embargo, decenas de personas enfurecidas se congregaron fuera de los estudios de televisión para protestar.

En un mensaje en su página de Facebook, George Arveladze, jefe de la empresa IMEDI TV -un canal privado, pero pro gubernamental- dijo que lamentaba el estrés que la pieza noticiosa había provocado.

Funcionarios de la empresa televisiva dijeron a la BBC que su intención nunca fue atemorizar.

Fuente original: BBC Mundo

13 marzo, 2010

Galería de inventos tontos


La “Galería de 30 inventos tontos” que presenta el sitio web de la revista Life (enlace) no tiene desperdicio alguno.

Tres ejemplos:

1. La valija anti-ladrones. Para descorazonar a los rateros, esta valija inventada por John H T Rinfret traía una cadena secreta que abría el fondo y hacía que todas las cosas cayeran al suelo.



2. El electrómetro de Hubbard. Famoso por ser el fundador de la Scientología, Ron Hubbard usó en 1968 un electrómetro a fin de dictaminar si los tomates sienten dolor. Su conclusión fue que "gritan cuando los cortamos."



3. El sauna portátil. Finlandia, 1962.



Más invenciones:

http://www.life.com/image/3397234/in-gallery/25371/30-dumb-inventions



12 marzo, 2010

¿Quieres cenar conmigo esta noche?


-Tenía yo por entonces una amiga. Padres divorciados. Un hermano. Vivían ambos con la madre, por supuesto. De noche, los dos hermanos se visitaban en sus respectivos cuartos y conversaban en voz baja. Habían adquirido ese hábito cuando niños; ya jóvenes seguían haciéndolo. Un único tema, cada noche, todas las noches: papá. No lo veían nunca. Era piloto de avión de guerra. El padrastro vendía automóviles, o seguros, o salchichas. Un día, el hermano le dice a la hermana: “No aguanto más, voy a ir”. La madre se opone “Tienes suerte de ser un varón, de ser el mayor”, todo eso. El hermano viaja finalmente. El padre ha renunciado. Ahora posee su propia empresa de correo aéreo. Muralla de secretarias. El muchacho, tímido, no consigue que su padre lo reciba. Regresa. “….Ya verás, el año próximo. Estoy ahorrando mes a mes”. Ella deja pasar un año. Inventa que unos amigos la han invitado. Atraviesa los Estados Unidos de este a oeste; para economizar toma el autobus, tres días, tres noches. Por fin llega a Santa Barbara. Se arregla para la cita: impecablemente hermosa. Se presenta. A la recepcionista le da su apellido legal, el de su padrastro. Intenta explicarle algo más. Nadie la escucha. La invitan a pasar enseguida. Su padre se pone de pie, alto, bronceado, con un pequeño bigote, lleva un saco blanco con botones cobrizos. “Mi pequeña, ¿qué puedo hacer por ti? ¿Quieres cenar conmigo esta noche? Sentémonos en este divan, así podremos conversar mejor”, le dijo mientras con el dorso de su mano, ya abierta, acariciaba cada almohadón.

- ¿Y entonces?

-Entonces mi amiga tomó el primer vuelo de regreso.

Vladimir Volkoff, “El profesor de historia”


10 marzo, 2010

Corriente


Jules Amédée BARBEY D'AUREVILLY


Cuando hay opiniones corrientes, las dejo correr.

(Quand on a des opinions courantes, je les laisse courir)

Barbey d'Aurevily, Pensées Detachées


09 marzo, 2010

La vergüenza del médico



Cada vez que el médico del pueblo iba al cementerio, se escondía bajo una capa.

En una ocasión un hombre le preguntó:

—¿Por qué te cubres con una capa en el cementerio?

Acongojado, el médico respondió:

—Me da vergüenza que todos los muertos de este cementerio estén aquí por culpa de mis tratamientos.

Saied Hooshangi, "Cuentos persas"

08 marzo, 2010

La diferencia


Por Eduardo Berti

En Africa se persigue y asesina a los albinos. Según antiguas creencias aún en boga, las diferentes partes de sus cuerpos (piel, huesos, pelos o sangre) sirven para que los brujos fabriquen pócimas y amuletos contra las maldiciones. La situación ha llegado en estos últimos años a niveles alarmantes, principalmente en Tanzania donde se estima que hay más de 150 mil albinos.

Nacido en Mali, en un pequeño pueblo a orillas del río Níger, Salif Keita --una de las voces fundamentales de la actual música africana-- debió luchar desde muy joven contra estas supersticiones, pese a provenir de una de las familias más ricas y tradicionales de la cultura mandinga. Su madre tuvo que esconderlo de quienes exigían su muerte. Muchos quisieron impedir que estudiara. Al cumplir la mayoría de edad, escapó a la capital del país (Bamako) a fin de iniciar su carrera artística.

"No se me permitió continuar mi educación debido a mi condición de albino, por lo tanto me hice músico”, contó alguna vez Keita, quien pronto cumplirá 61 años. “Tocaba en los bares para ganarme el pan. Y a pesar de mi piel y de la albinofobia de muchos, me hice popular. La música me salvó la vida."

La différence (La diferencia), su nuevo trabajo discográfico, no solamente denuncia esta discriminación, sino que asimismo promueve la Fundación que el propio músico creó en 2001 (www.salifkeita.us) con el propósito de sembrar conciencia acerca del tema o rescatar incluso a albinos en peligro.

Tal como sus precedentes discos (Moffou, M’Bemba), La différence es una verdadera delicia. Se ha escrito innumerables veces que Keita canta como un ángel, y no es ninguna exageración. Pero el clima más bien acústico escogido para esta ocasión por el maliense y su productor (el francés Patrice Renson) permite un mayor lucimiento tanto de la voz como de las composiciones, algunas nuevas, otras clásicas y aquí reversionadas: “Folon”, “Papa” o “Seydou”, por ejemplo.

Grabado en París, Los Angeles, Mali y Beirut, el álbum combina a músicos africanos como Kéleigui Diabaté (balafón) con verdaderos maestros del jazz contemporáneo, como el guitarrista Bill Frisell, y vuelve a mostrar el amplio espectro de la música de Keita, que canta en francés, en bamanankan y en wolof, y cuyas influencias van desde ciertos condimentos latinos hasta colores orientales, como ocurre aquí con los temas grabados junto al trompetista libanés Ibrahim Maalouf.

Aunque Mali es uno de los países más pobres del mundo, su música es considerada como una de las más ricas de la actualidad. “Mucha gente piensa que Mali puede llegar a ser la nueva Cuba en materia musical”, llegó a decir hace unos años Jacob Edgar, presidente de Putumayo, uno de los máximos sellos de world-music. La diversidad es uno de los grandes atractivos: la música maliense es algo así como la “abuela” del blues (esto explica, de hecho, Martin Scorsese en sus documentales sobre el género), pero asimismo hay desde orquestas bailables hasta bandas tuareg o berebere.

La relevancia del arte de Salif Keita puede entenderse mejor al ver que los críticos, de forma casi unánime, lo colocan a la cabeza de la música maliense, donde también hay que mencionar al fallecido bluesmen Ali Farka Touré, al ya clásico Boubacar Traoré, a la joven Rokia Traoré o al dúo Amadou & Mariam, entre otros.

“Blanco con sangre negra”, como suele autoproclamarse, Keita ha explicado el mensaje que encierra su nuevo CD, elogiado en Francia y en Mali como una “obra maestra”, y cuyas letras también abordan los problemas de la inmigración y de la ecología: “En la diferencia se halla la belleza”, cree el cantante, “aunque desafortunadamente no todos piensan así”.


"Baba", del disco "Moffou":


video

Artículo originalmente publicado en el diario Crítica de Argentina.

http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=38087

Para leer más acerca de los albinos en Africa, recomiendo esta crónica de Hernán Zin:

http://blogs.20minutos.es/enguerra/post/2009/10/21/el-hombre-del-millain-chelines

06 marzo, 2010

El pedido



“¿Puedo pedir el pie de su hija?”, preguntó el hombre al padre de su novia manca.

Jacques Sternberg, "Contes glacés"


05 marzo, 2010

La línea del Señor


«Para el asesoramiento sobre la confesión, pulse uno; para confesarse, pulse dos; para escuchar algunas confesiones, pulse tres». No es una broma. Por 0,34 euros el minuto, los católicos franceses pueden confesar sus faltas por teléfono.

No se trata, sin embargo, de una línea oficial de la Iglesia Católica. Al otro lado del teléfono no habrá un sacerdote que le absuelva de sus pecados. Le Fil du Seigneur (La línea del Señor) es una iniciativa que ha puesto en marcha un grupo de católicos que trabajan para AABAS, una pequeña empresa de París que ofrece mensajería telefónica, con motivo del inicio del período de ayuno de la Cuaresma cristiana.

«¿Por qué no poner la tecnología al servicio de la espiritualidad?», preguntan los autores de la iniciativa en su página web lefilduseigneur.com, donde informan de dos modalidades de llamada 0 826 96 80 16 a 0,15 €/ minuto; o al 0 892 46 DIOS a 0,34 € / minuto, aunque aseguran que el 40 por ciento del importe de este segundo número va destinado a una asociación caritativa.


La Comisión Episcopal Francesa ha mostrado este miércoles su rechazo a este proyecto. Los obispos franceses aseguran que para el fiel católico la confesión es un sacramento que «requiere la presencia de un sacerdote». Aunque reconocen la importante labor de otros servicios de asistencia telefónica dirigidos a personas mayores y con discapacidad o que viven solas, denuncian que lanzar dicha línea coincidiendo con el inicio de la Cuaresma «contribuye a incrementar la confusión».

«Gracias a los medios modernos podemos hacer entrar a la Iglesia en nuestra vida con una simple llamada de teléfono», asegura Camille Hautier, creadora del servicio. «Por supuesto, no damos la absolución, pero para los pecados pequeños no hace falta un sacerdote».

Enlace original: diario
ABC de España

04 marzo, 2010

Cinco libros: Alberto Manguel


Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.



El voto de Alberto Manguel:





El proyecto Lázaro, de Aleksandar Hemon

Lejos de dónde, de Edgardo Cozarinsky

El sexo y el espanto, de Pascal Quignard

Goetz y Meyer, de David Albahari

En las montañas de Holanda, de
Cees Nooteboom


Alberto Manguel
nació en 1948 en Buenos Aires. Es escritor, traductor, editor, crítico literario y colabora habitualmente en muchos diarios y revistas. En 2004 fue nombrado Oficial de la Orden de las Artes y las Letras. Ha publicado novelas como Todos los hombres son mentirosos, Stevenson bajo las palmeras o El regreso, amén de diversas antologías y obras de no ficción como Nuevo elogio de la locura, Con Borges, El diccionario de lugares imaginarios (junto con Gianni Guadalupi) y Una historia de la lectura, entre muchos otros libros.



02 marzo, 2010

La niña y el lobo


Escritor y humorista, el estadounidense James Thurber (1894-1962) fue uno de los más famosos colaboradores de la revista New Yorker y publicó, entre otros libros, las Fábulas de nuestro tiempo, jugando con las formas tradicionales del género. Un ejemplo es esta reescritura de Caperucita y el lobo.


Una tarde, en un bosque oscuro, un gran lobo esperaba por una pequeña niña que iba a aparecer llevando una cesta de comida para su abuela. En efecto, la niña apareció cargando con la cesta de comida. "¿Vas a llevarle esa cesta a tu abuelita?", preguntó el lobo. La pequeña niña dijo que sí, que así era. Entonces el lobo le preguntó dónde vivía su abuela y la niña se lo dijo, y el lobo desapareció entre los árboles.


Cuando la niña abrió la puerta de la casa de su abuela vio que había alguien acostado en la cama con el gorro de dormir puesto. No se acercó a más de unos pasos cuando se dio cuenta de que no era su abuela sino el lobo el que yacía sobre la cama, ya que, aún con el gorro puesto, el lobo se parecía a su abuela tanto como el león de la Metro-Goldwyn se parece a Calvin Coolidge*. Por lo que la pequeña niña extrajo una pistola automática de la cesta y se la vació encima al lobo.

Moraleja: Hoy no es tan fácil engañar a las pequeñas niñas como lo era antes.

* Presidente de los Estados Unidos (1923-1929)







http://www.youtube.com/watch?v=opPzORZv3XA

01 marzo, 2010

La dispersión


La gente de mi generación se dispersa, en exilio. Del ramo vivo de nuestra juventud no quedan más que dos o tres pétalos empalidecidos. La muerte, la política, el matrimonio, los viajes, han ido separándonos con silencio, cárceles, posesiones, océanos. Años atrás, al comienzo, nos reuníamos en patios florecidos y charlábamos hasta el amanecer. Recorríamos la ciudad a paso lento, de las calles iluminadas del centro al río oscuro, al abrigo en el silencio de los barrios adormecidos, en las veredas frescas de los cafés, bajo los paraísos de la casa natal. Fumábamos tranquilos bajo la luna.

De esa vida pasada no nos quedan hoy más que noticias o recuerdos. Pero todo eso no es nada, si se compara con lo que le sucede a los que no se han separado. Entre ellos el exilio es más grande. Cada uno ha ido hundiéndose en su propio mar de lava endurecida: y cuando miman una conversación, nadie ignora que no se trata más que de ruidos, sin música ni significación. Todo el mundo tiene los ojos vueltos hacia adentro, pero esos ojos no miran más que un mar mineral, liso y grisáceo, refractario a toda determinación. Y si, por casualidad, uno logra contemplar sus pupilas, lo que sucede rara vez, alcanza a ver como el reflejo de un desierto desde el cual el Sahara ha de tener sin duda los atributos de la Tierra Prometida.

"La dispersión" es uno de los cuentos de La mayor, de Juan José Saer, libro que será pronto vertido al inglés (a cargo de Roanne Sharp) ya que el proyecto de traducirlo ha ganado el Susan Sontag Prize for Translation 2009.