29 agosto, 2011

Cartas


El Centro de Documentación Epistolar es un sitio web que reúne cientos, miles de cartas, tanto reales como ficticias, tanto de gente famosa como anónima.

Uno de los apartados más interesantes es Cartas Publicadas (http://www.cartas.org.ar/newsite/cartas_publicadas.html) donde se compilan cartas muy diversas:

De James Joyce al editor Norteamericano de Ulysses, señor Cerf París, 2 de abril de 1932

De León Trotsky 1932 en adelante

De Scott y Zelda 1932 en adelante

De Antonio [Gramsci] a queridísima Yulca 24 de noviembre de 1936

De Simone Weil a Georges Bernanos París, [1938]

De Albert Einstein a F. R. Roosevelt, presidente de los Estados Unidos Long Island, 2 de agosto de 1939

De Virginia Woolf a su marido Leonard Rodemell, 28 de marzo de 1941

De Roberto Arlt a su hija Mirta [1941]

De Juan Rulfo a Clara 1945 en adelante

De Macedonio Fernández

De Pedro Salinas a Jorge Guillén Lima, 14 de septiembre de 1947

Correspondencia Juan Carlos Onetti y Mario Benedetti

La lista sigue y conviene consultar directamente el sitio: http://www.cartas.org.ar/



27 agosto, 2011

Promesas



La promesa cristiana consiste en que el hombre verá a Dios; la neoplatónica, al igual que la india, en que el hombre será Dios .

E.M. Forster, Alejandría: Historia y guía. Traducción de Jordi Beltrán Ferrer. Seix Barral, 1984

25 agosto, 2011

Henri Bergson


L'art de l'écrivain consiste surtout à nous faire oublier qu'il emploie des mots.

El arte del escritor consiste sobre todo en hacernos olvidar que emplea palabras.


L'art vise à imprimer en nous des sentiments plutôt qu'à les exprimer.


El arte busca imprimir sentimientos en nosotros, más que expresarlos.

(Henri Bergson, premio Nobel de literatura 1927)

23 agosto, 2011

Las ventas de Moby-Dick


Cuenta la gente del completísimo sitio www.melville.org que, a diferencia de otros escritores contemporáneos como Hawthorne o Thoreau, Herman Melville llegó a conocer la celebridad literia con su primera novela Typee, pero a partir de allí la venta de sus libros fue cayendo en picada, a tal punto que la hoy celebérrima Moby-Dick fue una novela de discreta, por no decir escasa, repercusión.

El sitio incluye una información curiosa: las liquidaciones de ventas de los libros de Melville. Los datos están basados en un estudiio que publicara Thoams Tanselle en el Harvard Library Bulletin, en abril de 1969.

Lo que sigue es una planilla semejante a la que reciben hoy los escritores de manos de los editores: copias impresas, copias vendidas, precio de venta al público, porcentaje que le corresponde al autor, etc.


El gráfico muestra que, al lado de los casi 17 mil ejemplares que vendió su primera novela, Moby-Dick no superó los 4 mil ejemplares sumando Estados Unidos y Gran Bretaña. Las ventas luego de la muerte de Melville (en 1891) fueron un poco mejores ya que Moby-Dick vendió unos 2500 ejemplares entre 1893 y 1906. Pero la fama de la novela (que hoy es una obra canónica) fue tardía. Publicada en 1851, Moby-Dick dividió a la crítica y sólo fue rescatada en forma casi unánime a partir de 1920 de la mano de lectores como Carl van Doren o F.O. Matthiessen.

21 agosto, 2011

La Lolita de Berberova

Por Rogelio Villarreal
(Publicado originalmente en "M" Semanal, México:
http://www.msemanal.com/node/4441)


Con un tiraje de cinco mil ejemplares y plagada de errores tipográficos, la novela Lolita fue publicada en inglés en París, en 1955, por Maurice Girodias, de Olympia Press, cuyo fondo editorial consistía en gran parte de mediocres obras pornográficas, pero también de autores como Miller, Nin, Beckett y Burroughs. Aunque Graham Greene la reseñó favorablemente para el semanario británico Sunday Times, las autoridades prohibieron la entrada de la novela al Reino Unido, donde incluso provocó un debate parlamentario, y Francia decidió prohibirla un año después. En Nueva York, G.P. Putnam’s Sons la publicó en 1958 y vendió 100 mil ejemplares en tres semanas para convertirse en uno de esos libros “que marcan la conciencia (y el modo de vida) de una generación literaria y dejan su marca en todo un siglo”, escribe Nina Berberova en su extraordinario análisis Nabokov y su Lolita (Buenos Aires, La Compañía, 2008).

Nabokov (1899-1977) y Berberova (1901-1993) nacieron en la misma calle de San Petersburgo, con dos años de diferencia, y partieron al exilio cuando estalló la Revolución rusa, pero sus vidas corrieron suertes muy distintas. Vladimir Nabokov alcanzó el éxito en tanto que Berberova, que escribía casi solamente en ruso, fue una desconocida hasta que el editor francés Hubert Nyssen, de Actes Sud, se encontró con ella en un café parisino en 1985. Tenía 88 años y unas 15 obras, en su mayoría sin traducción y circunscritas sobre todo al ámbito de los emigrados, cuenta Nyssen en el posfacio de Nabokov y su Lolita.

El antiguo editor francés de Lolita, Girodias, había escrito de Berberova en sus memorias y la recordaba como una mujer encantadora: “Ah, los ojos de Nina, la voz de Nina, incomparable cuando recitaba sus propias traducciones de poemas rusos...”. La escritora se enteró de esto casi medio siglo más tarde, cuando le preguntó a Nyssen si acaso su nombre aparecía entre los recuerdos del fundador de Olympia Press. La anciana reaccionó con amargura: “Con un poco de olfato ese imbécil se habría dado cuenta de que no me contentaba con recitar versos, habría descubierto que escribía. Me habría quedado en Francia, donde mis libros se habrían traducido y publicado. ¡Me habría ahorrado cuarenta y cinco años!”.

No obstante, Berberova reconoció en Nabokov al “único genio de la emigración rusa”. Escrito en 1965 o 1966, Nabokov y su Lolita parece una tesis universitaria tardía con la que Berberova demostraría su talento en Estados Unidos, adonde había llegado en 1950 con 75 dólares en la bolsa y sin hablar inglés. En esa breve obra la autora establece un “sistema periódico de los elementos literarios”, comunes a las grandes novelas del siglo XX: la intuición de un mundo disociado; la apertura de las compuertas del subconsciente; el flujo ininterrumpido de la conciencia y la nueva poética surgida del simbolismo. Lolita no es sólo una novela sobre el deseo perverso o sobre el amor, afirma Berberova, “es también una novela sobre el doble, el doble-rival, el doble-enemigo, al que no se mata en un combate leal ni en un duelo honesto, sino después de una escena cómica, grotesca, en un estado semiinconsciente, casi bestial, (...) todo eso para librarse de sí mismo, para salir del infierno, para matarse a sí mismo en el doble”. Lolita es una obra que “proporciona tanto más placer cuanto mayor cantidad de elementos se comprendan y diluciden”, dice también la autora de este pequeño libro, indispensable para todo crítico literario.

http://www.villarreal.blogspot.com/


20 agosto, 2011

Tres casos


1. Sin huellas dactilares

Una familia de Suiza tiene una característica peculiar: la ausencia de huellas dactilares. Desde hace generaciones, los miembros de esta familia carecen de marcas en sus dedos, palmas y plantas del pie.

Los estudios realizados han permitido dar con la causa del problema. Según un trabajo publicado en la revista The American Journal of Human Genetics, la adermatofligia denominación científica del trastorno– se debe a una mutación genética.

Los investigadores que han llevado el caso se encargaron de comparar el perfil genético con el de otros siete familiares que sí tenían huellas dactilares.

“Nuestros datos vuelven a subrayar el hecho de que las raras condiciones monogénicas representan una herramienta de incalculable valor para la investigación de aspectos ocultos de nuestra biología”, comentaron los autores de este trabajo, que han asegurado que continuarán indagando sobre el tema, ya que hay constancia de al menos otras tres familias con un problema congénito parecido a la de Suiza.

2. La niña que llora cristales

Se trata de una niña libanesa que en 1996, cuando tenía 12 años, comenzó a llorar lágrimas de cristal. El padre aseguró que su hija lloraba de media unos 7 cristales al día.

El caso dejó atónitos a los médicos al ver como salían los cristales de los ojos a la pequeña Hasnah Mohamed Meselmani que, pese a 'producirlos' durante meses, admitía no sentir dolor alguno. El padre de la niña pidió que sea analizada por especialistas en Europa o Estados Unidos para encontrar una explicación.

El caso de Hasnah fue muy conocido, aunque a día de hoy no se ha podido demostrar si en realmente se trata de una estafa, ya que las autoridades religiosas y científicas no saben explicar el fenómeno.


3. El niño imán

Iván Stoiljkovic vive en la ciudad de Koprivnica, en el norte de Croacia, y su familia le dio a conocer por su capacidad de mantener 'pegado' a su cuerpo objetos metálicos que han llegado a pesar 25 kilos. El niño llamó la atención de sus padres cuando se le quedó adherida a su pecho una cuchara.

Pero esto no es todo, los padres de Iván aseguran que tiene "superfuerza" y que sus heridas cicatrizan más rápido que las del resto de chicos de su edad. Según la familia, el chico no puede permanecer al lado de aparatos eléctricos porque los estropea.

Enlace original: http://noticias.terra.es/2011/ciencia-y-tecnologia/0815/actualidad/humanos-de-otro-mundo-superpoder-o-fraude.aspx


19 agosto, 2011

La tierra y la Biblia


James BALDWIN

Cuando el hombre blanco llegó a África, el hombre blanco tenía la Biblia y el africano la tierra; ahora es el hombre blanco el que se resiste, encarnizadamente, a que le quiten la tierra, mientras que el africano se empeña todavía en digerir o vomitar la Biblia.


James Baldwin, La próxima vez el fuego (traducción de Matilde Horne), Buenos Aires, Sudamericana, 1964.


15 agosto, 2011

Ganadores del concurso


Durante el pasado mes de julio (mientras este blog estaba de vacaciones), tuve el placer de compartir el jurado del I Certamen Mundial de Microrrelatos (organizado por la Internacional Microcuentista y por Macedonia Ediciones) con el escritor y antólogo Raúl Brasca y con la académica y ensayista Francisca 'Paqui' Noguerol. Se presentaron unos 300 concursantes de diferentes partes del mundo y nosotros, tras recibir una serie de finalistas, otorgamos el primer, segundo y tercer premio a estos tres microrrelatos, respectivamente:


Encuentro

La feria del libro fue el escenario perfecto para conocerse.
Él, un apasionado de historia antigua.
Ella, una encantadora y tímida muchacha, atraída por la gastronomía.
En los solitarios estands, él devoraba los gordos tomos.
Ella se engolosinaba con las ilustraciones de tortas y postres.
Tácitamente, a las doce de la noche, se encontraban en el estand de literatura erótica.
Apasionados hacían el amor sobre los libros de kamasutra.
El sereno descubrió y apresó a los culpables del destrozo.
Dos pequeñas ratas, cultas y enamoradas.

Teresita Bovio Dussin
(San Francisco, Córdoba, Argentina)


Histrión

Se escuchan las risas que sobrevuelan el patio de butacas. Arriba, en el escenario, el ventrílocuo conversa con su muñeco. La mano puesta en el cuello es suficiente para darle un movimiento aparentemente real. Los niños ríen al oírle hablar, los adultos lo hacen también al compartir los chistes que ironizan sobre la sociedad. El espectáculo termina y los aplausos estallan al unísono, ¡qué bueno es!, exclaman algunos. Cuando los artistas llegan a casa, el muñeco dobla por la cintura al ventrílocuo y lo guarda con cuidado en su caja, hasta la próxima función.

Maite García de Vicuña
(Victoria-Gasteiz, España)


El francotirador y el otro

La noche es oscura. El francotirador espera. El otro no aguanta más y prende un cigarrillo.

Osvaldo Atilio Pagano
(Buenos Aires, Argentina)

14 agosto, 2011

Carta


A la Humanidad Progresista:


Por la presente declaro que estoy totalmente en contra de A. Hitler y sus secuaces.

Pienso que A. Hitler era alguien muy malo y lo condeno categóricamente.

También estoy en contra del emperador Nerón, contra el emperador chino Ming y contra la opresión de los faraones a la clase campesina en la antigüedad.

Reivindico abiertamente estas ideas y no temo a las voces de la oposición.

Por todo esto solicito, Humanidad Progresista, que se me otorgue el Premio Nobel de la Paz.

Si es imposible pagarme en dólares, no tengo nada contra los marcos occidentales.


Saludos progresistas,


Slawomir Mrozek

Freedom Fighter


Slawomir Mrozek, "Dénonciations".

(La traducción del francés es mía).



11 agosto, 2011

Escribir según Jean Rostand

Jean ROSTAND


Un gran escritor es alguien que sabe sorprendernos diciendo lo que sabemos desde siempre.


Literatura : proclamar delante de todos lo que hemos escondido a los seres más cercanos.


Existen obras de arte tan fastidiosas que nos asombra que haya existido alguien para escribirlas.


Jean Rostand (
1894– 1977), biólogo y filósofo fraccés. Gran parte de sus aforismos y reflexiones están compilados en libros como "Pages d'un moraliste", "Carnet d'un biologiste"o "Journal d'un caractère".


09 agosto, 2011

Lo imposible



Citaré aquí un proverbio estadounidense. Lo escuché un día, en boca de un técnico de cine llegado de Hollywood: "Todos los sabios sabían que era imposible. Un día, un ignorante lo hizo".

Marcel Pagnol, "Notes sur le rire"



08 agosto, 2011

John Updike y las reglas de la crítica

John UPDIKE


1. Intentar comprender lo que el autor se propone realizar, y no culparlo por no haber logrado lo que no intentó.

2. Transcribir suficiente cita directa –-cuando menos un pasaje extenso-- de la prosa del libro de manera que el lector de la crítica pueda formar su propia impresión, obtener su propio gusto.

3. Confirmar la descripción del libro con citas tomadas del libro, aunque sea una sola oración, en vez de proceder con resúmenes confusos, difíciles de leer.

4. Proceder con cautela al resumir la trama, y no revelar el final.

5. Si juzga que el libro es deficiente, cite algún ejemplo exitoso que va por el mismo estilo, proveniente ya sea de la obra del autor o de cualquier otro sitio. Intente comprender el fracaso. ¿Está seguro que es de él y no de usted?

A estas sólidas cinco reglas puede agregarse una sexta (de carácter más impreciso), cuyo propósito es conservar la pureza química en la reacción entre producto y evaluador. No aceptar para la crítica algún libro al que esté predispuesto a no gustar de él, o que por amistad esté comprometidos a gustar de él. No se considere el guardián de alguna tradición, el impositor de los standards de cualquier grupo, un guerrero en una batalla ideológica, un agente de correcciones de cualquier naturaleza. Nunca, nunca… intente “poner en su lugar” al autor, convirtiéndolo en un títere en un concurso con otros críticos. Critique el libro, no la reputación. Ríndase a cualquier hechizo, débil o fuerte, que le sea echado. Es mejor halagar y compartir que culpar y prohibir. La comunión entre el crítico y su público está basado en la presunción de ciertos posibles placeres en su lectura, y todas nuestras exclusiones deben inclinarse hacia ese fin.”

Traducción de Gonzalo Mariátegui, tomada de:

http://sietejeringas.blogspot.com/2010/01/john-updike-y-sus-reglas-de-critica.html

06 agosto, 2011

Viajar

Jean-Baptiste Alphonse KARR


No se viaja para viajar, sino para haber viajado.

Alphonse Karr

04 agosto, 2011

Más Longanesi

El martes pasado publiqué en este blog algunos aforismos del italiano Leo Longanesi y mencioné al pasar que había sido también ilustrador.

Aquí, una muestra de cómo dibujaba. Esta es una ilustración que hizo para Vespa en el año 1955:


Y este es el retrato que hizo de una mujer judía a orillas del mar:


Pionero del periodismo moderno, Longanesi creó allá por 1937 la primera revista ilustrada que se publicó en Italia (Omnibus) y fundó en los años cuarenta la editorial Longanesi & C. que todavía existe (http://www.longanesi.it/).


03 agosto, 2011

Precaución


"Reconocerás al diablo porque no tiene sombra." Eso le había dicho su madre. Pero ahora era noche cerrada, ni siquiera brillaba la luna, y no tenía modo de saber si aquel hombre con el que estaba a punto de cruzarse en la oscuridad del parque era o no era el diablo. Para no correr riesgos innecesarios, le hundió su navaja en el corazón.


"Precaución", cuento de Manuel Moyano incluido en El Imperio de Chu, Tres fronteras, Murcia, 2008.

02 agosto, 2011

Aforismos de Leo Longanesi


I ricordi sono come i sogni: si interpretano.


Los recuerdos son como los sueños: se interpretan.


Non è la libertà che manca. Mancano gli uomini liberi.


No es la libertad lo que falta. Faltan los hombres libres.


Non bisogna appoggiarsi troppo ai principi perché poi si afflosciano.


No hay que apoyarse demasiado en los principios porque luego se tuercen.


Due stupidi sono due stupidi. Diecimila stupidi sono una forza storica.


Dos estúpidos son dos estúpidos. Diez mil estúpidos son una fuerza histórica


Vissero infelici perché costava meno
.

Vivieron infelices porque costaba menos.


Leo Longanesi
(1905 – 1957) fue un periodista, editor y humorista italiano
. Partidario del fascismo, dejó algunos aforismos poderosamente satíricos.

Leer más aquí: http://www.italica.rai.it/scheda.php?scheda=longanesi&hl=esp

01 agosto, 2011

De regreso


De regreso de mis vacaciones, agradezco a los lectores de bertigo los mensajes que me enviaron y agradezco a Jorgelina Nuñez por el texto aparecido el pasado fin de semana en la revista Ñ de Buenos Aires: más que un comentario sobre Lo inolvidable, una especie de análisis en perspectiva de mis libros:



Por Jorgelina Nuñez

En relación con la decena de libros que Eduardo Berti lleva publicados, se podría aventurar una hipótesis: que su literatura desarrolla una idea que proviene del dibujo clásico y que luego fue tomada por la filosofía. Se trata del escorzo: una regla de la perspectiva que se aplica cuando se necesita llevar la tridimensionalidad a las dos dimensiones del plano. Ausente el volumen, para dar cuenta de su existencia se alteran las proporciones del objeto representado de manera que el espectador, sin verlas, las asuma como un dato de la percepción. En el escorzo, para mostrar que las figuras no están en posición frontal, la longitud se acorta o contrae. En términos generales, se trata de la exposición de un lado de las cosas que permite tener presente el volumen que la bidimensionalidad no tolera.

Con la aparición de Los pájaros (1994), su primer libro de cuentos y luego con la enigmática novela Agua (1997) pero mucho más con La mujer de Wakefield (1999) y sucesivamente en casi todos sus libros, Berti ha perseguido ese costado oblicuo de las situaciones para poner de relieve algo mucho más general –llámese densidad o espesor–, que subraya lo equívocos y parciales que resultan los abordajes unilaterales. Pero no sólo eso, también pone en escena personajes secundarios que aportan su propia mirada sobre lo que sucede y cuyas intervenciones modifican y vuelven más complejas las situaciones. Algo así como una extensión del escorzo en el sentido en que fue adoptado por la fenomenología perceptiva, según la cual cada aspecto del objeto vive determinado por los restantes.

Atentos al drama que vive un protagonista, los lectores solemos perder de vista hasta qué punto el resto de los personajes participan también de él y cuánto afecta una misma circunstancia a todo el entorno. En este sentido, La mujer de Wakefield es ejemplar. Recordemos que Wakefield, la novela de Hawthorne sobre la que se basa, narra la historia de un hombre común que un buen día y sin motivo aparente abandona su casa aunque permanece en el vecindario durante veinte años, al cabo de los cuales y de manera igualmente inexplicable, decide regresar. En un ensayo notable, Borges se interrogaba sobre el enigma de ese regreso. Berti, en cambio, construyó su propia ficción sobre el tema adoptando la perspectiva de la mujer abandonada y la de quienes la acompañan. Y enfocando el conflicto que se avecinaba tras la vuelta.

Historias mínimas

Limitados por la extensión impuesta por el género, los cuentos que integran su último libro, Lo inolvidable, hacen, por decirlo así, un uso intensivo del escorzo literario que consiste en contraer los argumentos y ofrecer de ellos el costado menos esperable. En el relato que da título al libro, no es la protagonista la que habla, es su dentadura, desde la mesita de luz. Cada noche recita textos que su dueña ha leído y olvidado y cuyo tema siempre son los dientes. En “Retrospectiva de Bernabé Lofeudo”, la carrera de un director de cine mudo es revisada en una secuencia crítica de sus filmes. Allí el erotismo y el deseo sexual es lo que pugna por decirse sin palabras, especialmente a través de su mujer y actriz fetiche. La protagonista de “Diario de una lectora de diarios” se aplica a la lectura de todos los periódicos de la primera a la última página. No la urge el interés informativo sino la espera de una noticia que jamás aparece. En el transcurso, es su propia hija la que ocupa los titulares. Al compositor de tango Romualdo Avella, protagonista de “Formas de olvido”, la música lo abandona. En mitad de una actuación, sus manos quedan congeladas en el aire, incapaces de recordar lo que deben hacer frente al instrumento y manteniendo un silencio que se parece mucho a la muerte. Uno de sus discípulos piensa afanosamente en distintas estrategias para poner al maestro de nuevo en escena. Más de veinte años han pasado desde que un marido se viera envuelto en un engaño que crece angustiosamente en el cuento “La mentira o la verdad” y que pone en peligro la relación con su esposa e hija. En “Salvar a la Gioconda”, una pareja de hermanos observa desde su departamento a los mendigos que se instalan en las puertas de la iglesia de enfrente. Tras decidir ayudar a uno para dejar de cargar con la culpa de no haber socorrido a una mujer en el pasado, la mendicidad los atrapa.

Se podría decir que en estos argumentos el autor pone a prueba su ingenio o sus recursos imaginativos, sin embargo es interesante observar cómo lo inolvidable funciona más que como un mero hilo conductor. Es el sustrato de aquello que insiste en los actos más rutinarios, porque los hechos repetidos son la plataforma de muchas obsesiones y el preámbulo de la locura. Una repetición que nunca es idéntica y que vive de lo que acumula, en un proceso cuyas consecuencias raramente admiten resoluciones felices. Y al que contribuyen una corte de amigos y parientes, colaboradores y colegas cuyas buenas intenciones no evitan que los protagonistas terminen de hundirse en el pantano de su desgracia.

Acaso por todo esto, el cuento “Fantasmas” cierra el libro con estas palabras: “Puse fin a este relato y todo era silencio alrededor. Me incorporé. Caminaba con lentitud hacia la vela, la última vela encendida, cuando de pronto se oyó un grito: ‘¡No la apagues por favor!’ En ese grito había un miedo sincero”.

Enlace original: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Eduardo-Berti-Lo-inolvidable_0_526747348.html