31 agosto, 2012

Música y palabras


La música nos sirve para desplegar los sentimientos comprimidos en nuestro fuero interno. Escogemos los materiales que más fácilmente resuenan y con ellos fabricamos instrumentos sonoros: metal y piedra, bambú y seda, calabazas y arcilla, piel y madera. El cielo no procede de otro modo. También él escoge aquella que más fehacientemente resuena: los pájaros en primavera; el trueno en verano: los insectos en otoño; el viento en invierno, Una tras otra, las cuatro estaciones se persiguen en una cacería que no tiene fin. Y su continuo transcurrir, ¿no es también una prueba de que el equilibrio cósmico se ha roto?

Lo mismo sucede entre los hombres; el más perfecto de los sonidos humanos es la palabra; la literatura, a su vez, es la forma más perfecta de la palabra. Y así, cuando el equilibrio se rompe, el cielo escoge entre los hombres a aquellos que son más sensibles y los hace resonar.

Han Yu (768-824), versionado por Octavio Paz.

29 agosto, 2012

El delito y el delincuente



El objetivo de la prisión desde la reforma de los regímenes penitenciarios iniciada con el impulso de la Ilustración era precisamente enmendar al preso. El castigo, la pena, había dejado de ser retribución para convertirse en instrumento de reinserción. Lo curioso es que ese nuevo enfoque, en principio mucho más humano, hace que el delito deje de ser el centro de atención y éste se traspase al delincuente; no se castiga un delito sino a una persona, por lo que las condenas efectivamente cumplidas dejan de ser proporcionales a la gravedad de la infracción, para depender del grado de regeneración del delincuente.

José Ovejero, "Escritores delincuentes" (Alfaguara)

25 agosto, 2012

La apatía

Hans FALLADA 

En aquella atmósfera de traición perpetua, las personas parecían volverse más y más indiferentes a todo, como si no fueran más que piezas de una máquina. Sin embargo, a veces una cólera terrible explotaba debajo de esa apatía, como el día en que un obrero puso su brazo contra una sierra eléctrica y exclamó: "¡Hitler puede reventar y reventará! ¡Esto es tan cierto como que me cortaré el brazo con la sierra!". A duras penas lograron apartar a aquel demente de la máquina. Y, desde luego, nunca más se oyó hablar de él.

Hans Fallada, "Solo en Berlín" (1947). Según afirmaba Primo Levi, esta novela es uno de los libros más conmovedores acerca de la "resistencia alemana antinazi".

22 agosto, 2012

Cuestión de fronteras


La experimentación a partir de los géneros es una de las grandes vías de renovación de la novela contemporánea. Los géneros menores son vistos como formas de literatura potencial a la manera del grupo Oulipo de Georges Perec: el narrador acepta una serie de restricciones y de fórmulas previas que le permiten una invención a la vez más controlada y más abierta. La diferencia básica entre la llamada alta cultura y la cultura popular ha sido siempre una cuestión de fronteras: mientras la alta literatura se define como una creación que no tiene límites, los géneros trabajan a partir de convenciones y modos de narrar más o menos fijos que se repiten y se alternan. (Hay que admitir, de todos modos, que en estos tiempos las "obras maestras de la literatura" -en especial centroeuropeas- se han convertido en un género tan estereotipado que hoy parece más fácil escribir una "gran novela" que una buena novela policial.) En la medida en que los procedimientos literarios y los temas están dados por el género, lo que interesa es el tipo de modulación y de juego con la tradición que se permiten los narradores.


Ricardo Piglia en el prólogo a la reedición de "El mal menor" de C.E. Feiling, en Fondo de Cultura Económica. La versión completa del prólogo se encuentra aquí:


21 agosto, 2012

20 agosto, 2012

La postura ideal


Adopta la postura más cómoda: sentado, tumbado, aovillado, acostado. Acostado de espaldas, de costado, boca abajo. En un sillón, en el sofá, en la mecedora, en la tumbona, en el puf. En la hamaca, si tienes una hamaca. Sobre la cama, naturalmente, o dentro de la cama. También puedes ponerte cabeza abajo, en postura yoga. Con el libro invertido, claro.

La verdad, no se logra encontrar la postura ideal para leer. Antaño se leía de pie, ante un atril. Se estaba acostumbrado a permanecer en pie. Se descansaba así cuando se estaba cansado de montar a caballo. A caballo a nadie se le ha ocurrido nunca leer; y sin embargo ahora la idea de leer en el arzón, el libro colocado sobre las crines del caballo, acaso colgado de las orejas del caballo mediante una guarnición especial, te parece atrayente. Con los pies en los estribos se debería estar muy cómodo para leer; tener los pies en alto es la primera condición para disfrutar de la lectura

Si una noche de invierno un viajero, Ítalo Calvino.

19 agosto, 2012

Cinco libros: Gabriel Bellomo

 
Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.


El voto de Gabriel Bellomo:


Recomiendo:

- "Cuentos Completos" de John Mc Gahern. Editorial Adriana Hidalgo
Una prosa seca que emociona justamente por su contención. Relatos de un registro realista que, sin embargo, no excluyen la poética de la narrativa irlandesa.

- "Recorre los campos azules" de Claire Keegan. Editorial Eterna Cadencia.
En la tradición de Mc Gahern, relatos que develan la cruda realidad de la irlanda rural con una calidad estilística y una densidad argumental notables.

- "El mar" de John Banville. Editorial Anagrama
Dos relatos constituyen la trama de esta novela excepcional: el de la vejez del protagonista, Max Morden, un historiador de arte que tras asistir a su esposa enferma de cáncer hasta su muerte se retira a un pueblo costero donde veraneaba de niño, y el de ese niño que recuerda su infancia, marcada por la aparición de una extraña y enorme ola. Una prosa elegante, una fina percepción, y una particular atención hacia los detalles, que hacen de Banville un escritor notable.

- "Birthday Letters" de Ted Hughes (edición bilingüe, de Editorial Lumen): nada puedo hacer más que recomendar estos ásperos poemas en prosa que, escritos como en estado de éxtasis, constituyen el homenaje del poeta a su primera esposa Sylvia Plath.

- "Los que susurran" de Orlando Figes (Editorial Edhasa): una investigación ardua que deviene en lúcida crónica del terror en estado puro de la Rusia de Stalin.


Gabriel Bellomo nació en Buenos Aires en 1956. Es autor de los siguientes libros de relatos: Historias con nombre propio (1994-Editorial Libros de Tierra Firme ) y Olvidar a Marina (1995-Editorial Libros de Tierra Firme), Marea Negra (2001-Editorial Simurg) y Formas Transitorias (2005, Editorial Simurg. 1er Premio del Fondo Nacional de las Artes ) y de las novelas El Ilusionista (2006-Editorial Tantalia) y El informe de Egan (2007- Editorial Random House-Mondadori. 2do. Premio Fondo Nacional de las Artes) Ficciones breves de su serie inédita Seres de Entreguerras integran la antología En frasco chico (2006-Editorial Colihue). Permanecen inéditas sus novelas El médano y La memoria y el viento, escrita esta última al amparo de una Beca del Fondo Nacional de las Artes (Año 2008).

16 agosto, 2012

Un prisma único


Dos hombres no dan nunca idéntico sentido a una misma palabra. Según el contexto, la posición que le otorgue, el contexto con que la acompañe y el misterio, la soledad, la sombra o la luz, la serenidad o el horror sagrado con que la rodee, esa palabra cambia, queda transferida, desfigurada o transfigurada, la ha metamorfoseado incluso.
 
En cada una de las palabras que utilizo pesa toda mi experiencia personal y el matiz único de mi alma se descompone o recompone en ellas como a través de un prisma único.

Marcel Jouhandeau, "De la abyección" (El Cobre ediciones), traducción de Marta Giné.


15 agosto, 2012

El libro más grande del mundo







El libro se llama The Foxy Lady Project y es obra de Max Ruiz, un argentino radicado en París hace más de treinta años que se dedicó a fotografiar alrededor de sesenta guitarras eléctricas y a reproducirlas en tamaño natural, lo cual ha deparado el libro más grande del mundo, además de un muy bello recorrido por la historia de uno de los instrumentos musicales más decisivos del siglo XX.

El video muestra bien el objeto y el contenido:

 

http://foxyladyprojectfr.foxylady.o2switch.net/

12 agosto, 2012

Hao Yun


 

Uno de mis descubrimientos en China fue el cantante Hao Yun, nacido en Zhengzhou, en la provincia de Henan, pero criado en Beijing desde los 13 años de edad. 

Los chinos suelen decir que Hao Yun es el trovador de la nostalgia por la vieja Pekín. Su infancia transcurrió en un pequeño hutong de la zona de Shagou, en el sur de Beijing, lejos del actual paisaje hiper-urbano de la ciudad.



La música de Hao Yun mezcla el folk con el rock y con elementos tradicionales como el sanxian: especie de laúd chino. Su nombre puede leerse, por homofonía, como "buena suerte" y su carrera profesional empezó bastante tarde, después de haber pasado varios años trabajando como maestro de música.

Sus dos discos más importantes hasta la fecha son "Hao Yun Beijing" y "Dream Revisited", al que pertenece el tema del videoclip.
 

11 agosto, 2012

El inventor de objetos imposibles

Jacques Carelman, el creador de "objetos inhallables" fallecido meses atrás en su casa de Argenteuil (suburbio al noroeste de París), tenía 27 años cuando en 1956 se instaló en la capital francesa como dentista -su primera profesión- y contó entre sus pacientes a un boquiabierto Tristan Tzara. Multicoleccionista nato, Carelman pronto empezó a coleccionar oficios: fue trompetista de jazz, crítico musical, ilustrador, escenógrafo teatral, escultor, pintor, creador de juegos infantiles para plazas y parques públicos e incluso, según se cuenta, autor anónimo de unos de los afiches más famosos de Mayo del 68. Pero, ante todo, Carelman -que firmaba tan sólo con su apellido- fue el autor de un memorable Catálogo de objetos imposibles y uno de los miembros fundamentales del OuPeinPo: taller de "pintura potencial" vinculado al OuLiPo (taller de literatura potencial) de Raymond Queneau, Georges Perec e Italo Calvino, entre otros.

A Carelman le gustaba decir que había nacido en Marsella en febrero de 1929, el mismo día del crack financiero de Wall Street. El escritor Marcel Bénabou, otro miembro destacado del OuLiPo, dice que en realidad nació el primero de noviembre, "aniversario de la muerte de Alfred Jarry": dato más que singular ya que Carelman llegó a ser miembro del Colegio de Patafísica.

Fue nada menos que Boris Vian quien le encargó a Carelman su primer trabajo profesional como ilustrador: la tapa de un disco de jazz para una colección que editaba el sello Philips. Con los años, llegó a ilustrar Las mil y una noches y los Ejercicios de estilo , de Queneau. En este último caso, tomó la idea del autor (contar de varias maneras un mismo hecho) y ofreció una serie de variantes visuales.

En 1969 ideó y publicó una parodia al entonces exitoso catálogo de venta por correo "Manufrance" (Manufacture Française d'Armes et Cycles de St. Etienne). El catálogo de Carelman contenía cientos de objetos falsamente cotidianos, divididos en cinco secciones: "El trabajo" (herramientas, objetos de escritorio, artículos escolares), "La casa" (mobiliario, aseo, higiene), "El tiempo libre" (deportes, bicicletas, caza, pesca, juguetes, pintura, música), "El hombre, la mujer, el niño y el animal" (ropa, artículos para bebés) y "Varios" (televisión, óptica, relojería).


 
El católogo ofrecía "objetos liberados de las imposiciones de la utilidad", como dijera René Clair. Objetos insólitos y absurdos como, por ejemplo, la bicicleta para escaleras (con ruedas cuadradas), el "aparato para poner los puntos sobre las íes", las "zapatillas para hacer la limpieza" (provistas de un cepillo y de una pala para barrer sin agacharse), el "puzle de dos piezas (ideal para principiantes)", los anteojos-reloj que indican la hora en sus cristales para que nadie nos detenga y nos pregunte "qué hora es", el "crucifijo de viaje" (con "brazos plegables" e "ideal para peregrinos") o la máquina de lavar-televisor. Muchos de ellos acompañados de leyendas seudo-publicitarias: "Señoras: cuando laven la ropa, no se queden todo el tiempo viendo cómo gira la lavadora; con esta TV incorporada, lavar la ropa es un placer".
 


Carelman no fue, desde luego, el primer autor de objetos curiosos o inútiles. En Gramática de la fantasía , Gianni Rodari refiere cierta "invención burlesca" de Leonardo da Vinci: un "amortiguador para frenar la caída de un hombre desde lo alto". En una ilustración del mismo Leonardo puede verse cómo un hombre cae estrepitosamente pero es "frenado por un sistema de cuñas conectadas entre sí y, en el punto final de la caída, por un fardo de lana cuya resistencia al choque es controlada y medida por una última cuña". Acaso haya que atribuir a Leonardo, escribe Rodari, "la invención de las máquinas inútiles, construidas por puro juego, para realizar una fantasía, diseñadas con una sonrisa".

Mucho más cerca en el tiempo, un compatriota de Carelman (discípulo de Alphonse Allais y amigo, también, de Raymond Queneau) acuñó una serie de invenciones asombrosas: el boomerang que no vuelve para impedir accidentes, el jabón lleno de clavos -como un erizo- para evitar que resbale, el automóvil cuyas luces delanteras proyectan una película en la ruta, las estatuas intercambiables con cabeza e inscripción móvil o el agujero fosforescente para que los borrachos emboquen la llave en la cerradura.

Se trató de Gaston de Pawlowski (1874-1933), un excéntrico que a partir de 1903 y durante varios años publicó en diversos periódicos y revistas de Francia ( Le Journal , L'Écho des Boulevards , Le Volant ) una columna consagrada a presentar y comentar inventos imaginarios, hasta que al fin reagrupó sus mejores ideas en un libro que se editó en 1916: Inventions nouvelles et dernières inventions . Lo mismo que Carelman, la lógica de casi todos sus inventos conduce a que, por remediar algún problema u ofrecer cierta ventaja, el objeto pierda su razón de ser: es el caso del metro de bolsillo (que mide apenas diez centímetros) o de ciertos zapatos que vienen con un agujero en la suela para que el agua que se mete dentro de ellos cuando llueve pueda escurrirse con mayor facilidad...


La bicicleta para escaleras y sus ruedas cuadradas. 


Más de un crítico ha visto en Pawlowski a uno de los grandes precursores de Carelman, cuyo catálogo traía una serie de citas literarias donde pueden rastrearse otras influencias: desde André Breton y Benjamin Péret o las ocurrencias de Georg Christoph Lichtenberg (por ejemplo, su inexistente "cuchillo sin hoja, que ha perdido el mango") hasta los falsos "avisos clasificados" del humorista Pierre Dac: "Vendo lote de coladores sin agujeros, que pueden servir de cacerolas".

También se suele establecer un vínculo entre Carelman y el sueco Oscar Reutersvärd, pionero de "figuras imposibles" como el "triángulo de Penrose". Sin embargo, la diferencia primordial con Reutersvärd y Pawlowski es que mientras el primero diseñaba objetos que parecían sólidos pero no podían ser luego construidos (al mejor estilo Escher), y mientras el segundo no pasó de la escritura (no llegó a diseñar ni a construir sus inventos absurdos), Carelman, estimulado por el éxito de su catálogo -que llegó a traducirse a quince idiomas- y por la gente del Museo de Artes Decorativas de París, se puso a forjar objetos tridimensionales. De esta manera, nació una fabulosa exposición itinerante que, tras su debut en 1972, en un pabellón del Museo del Louvre, llegó a reunir unos 200 objetos y fue visitada por casi tres millones de personas en ciudades como Buenos Aires, Tokio, Barcelona, Nueva York, Jerusalén o Hamburgo.

Una de las escalas más significativas de la muestra itinerante fue, de acuerdo con su colega del OuPeinPo y amigo Thieri Foulc, la que se celebró en el marco de un centro comercial. "Allí se exhibió su cafetera para masoquistas (asa y pico del mismo lado) junto a su aparato para cerrar latas de conserva, sus herramientas prehistóricas de sílex tallado junto a su mesa de ping-pong ondulado, todo ello sin que el público manifestara el menor asombro", recuerda Foulc, para añadir que, entre los objetos imposibles realizados por Carelman, "algunos fueron comercializados por pequeños plagiarios, como el tenedor con manubrio giratorio para enrollar espaguetis, que un fabricante japonés acabó vendiendo como un práctico utensilio".

Según el propio Carelman, sus invenciones ejercían "una crítica sobre la sociedad de consumo" y su propósito era "desacralizar la veneración al objeto que hay en nuestro tiempo". Con los años, llegó a construir objetos imaginarios que figuran en diversas obras literarias: la "máquina de escribir en la piel" de "La colonia penitenciaria" de Kafka, la máquina para inspirar amor que Alfred Jarry presenta en su novela Le Surmâle y diversas invenciones que aparecen en Locus Solus , de Raymond Roussel.

Carelman deseaba coleccionar muchos años y se había propuesto morir a la edad de 95. Le faltó poco más de una década. Lo enterraron el pasado 10 de abril, bajo la lluvia, al lado de su esposa, en el cementerio parisino de Bagneux. Le sobreviven, entre otras cosas, una impresionante colección de juguetes, un sinnúmero de objetos en espiral y una galería de "famosos desconocidos" hecha de tarjetas personales o profesionales donde puede leerse, por ejemplo, "Viajes Michaux" o "Florería Flaubert"

(Publicado originalmente en ADN/La Nación: http://www.lanacion.com.ar/1492781-el-inventor-de-objetos-imposibles)


10 agosto, 2012

Refugios y estrategias



Un cuento es una guarida, un nido. Y lo que los padres están ofreciendo a los niños cuando se lo cuentan no es sólo una enseñanza acerca del mundo sino un lugar de sosiego, de cobijo, al amparo de la adversidad. Lo sorprendente es cuando pensamos en los materiales con que están hechas las paredes de esa casa. Crímenes terribles, traiciones, cuerpos fragmentados, rastros de sangre, se alternan con pájaros de oro, facultades envidiables, alianzas insospechadas, vuelcos inauditos del corazón. (...) Por esos los psicoanalistas los aconsejan. Según ellos, en los cuentos de hadas se dramatizan los conflictos básicos del ser humano, en su fase de crecimiento, y ésta es la razón de que los niños deban escucharlos. Gracias a ellos verán reflejados los grandes dramas de su corazón y aprenderán a elaborar estrategias para superarlos. También descubrirán que tales conflictos no son privativos suyos, sino que son propios de todos los hombres. Es decir, podrán sentir celos espantosos, o deseos homicidas, sin sentirse condenados por ellos a un destino de monstruosidad y daño, porque, tal y como ha escrito Fernando Savater, el problema no es tanto lo que nos pasa sino lo que somos capaces de hacer con lo que nos pasa.

Teoría del final feliz, de Gustavo Martín Garzo (Introducción a los cuentos de los hermanos Grimm publicados por Anaya en 2010).

09 agosto, 2012

Vacaciones forzadas



Cuando publiqué mi última entrada hasta la fecha (la de "Cuadernos de Hiroshima", a fines de junio) no me imaginé, ingenuo de mí, que este blog estaría cerrado por vacaciones forzadas durante poco más de un mes.

El caso es que tuve que viajar a China (fue una experiencia fascinante) y, una vez allí, nunca pude abrir mi blog ni la página de Blogger en general. Parece que es muy normal que esto suceda allí, pero yo no lo sabía, de modo que no pude prepararme ni prevenir a nadie de la pausa obligada que debió sufrir este blog.

Un saludo a todos quienes me enviaron mensajes pidiendo que bertigo volviese.

Acá estamos, de nuevo.

Eduardo